Racing Watches: Heuer Monaco

@javierreloj

En los últimos episodios dedicados a nuestra categoría “Racing Watches” hemos ido desgranando la historia de los modelos más conocidos que encumbraron a la marca Heuer dentro del segmento de las carreras automovilísticas. Asimismo, durante este periplo también hemos querido destacar la figura del gran Jack Heuer y lo que en su tiempo fueron sus “innovadoras estrategias comerciales” que aplicó para alcanzar el éxito deseado.

Hoy vamos a ver en profundidad al que hoy en día se considera como el reloj más icónico que jamás salió de la factoría Heuer: el “Monaco”. Con un diseño rompedor en su época y con unas especificaciones técnicas nunca vistas anteriormente, el Monaco se ha convertido en objeto de deseo de todos los aficionados a los relojes que comparten pasión por el mundo del motor. Pero esto no siempre fue así… Vamos a verlo.

Fuente: https://www.bonhams.com/auctions/24631/lot/68/

En 1969, después de relanzar su empresa con los modelos Carrera y Autavia, Jack Heuer ve finalmente la consecución de su proyecto estrella: el de crear el primer calibre cronográfico automático. La idea de desarrollar al que se denominaría “Calibre 11” nace a finales de 1965. Büren, que había sido pionero en la producción de movimientos automáticos dotados con micro-rotor, llamó la atención de Gérald Dubois Dépraz & Co., especialista en la fabricación y producción de cronógrafos modulares. Gérald Dubois intuyó que los calibres micro-rotor de Büren serían lo suficientemente delgados como para ser la base de un movimiento cronográfico modular. Dubois contacta con Hans Kocher de Büren Watch Co. SA. y le expone su idea, pero al ser empresas relativamente pequeñas su principal obstáculo es que se ven necesitadas de financiación, así que logran convencer primero a Jack Heuer y luego a Willy Breitling para que apoyen su proyecto.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/racing-watches-14-autavia-drivers/

El 2 de febrero de 1966, los integrantes del consorcio (que se denominará Chronomatic) firman un convenio de cooperación bajo la más estricta confidencialidad, nombrando al proyecto de desarrollo como “Proyecto 99“. Sin embargo, Zenith se les adelantó al anunciar que habían producido un crono automático y SEIKO a ambos al lanzar al mercado su calibre 6139.

El Sr. Heuer pasó a la ofensiva, con una gran campaña publicitaria sobre sus nuevos cronógrafos automáticos, como podemos ver en este anuncio de 1969. Sea como fuese, el cronógrafo automático revolucionó el mundo de la relojería mecánica del siglo XX.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/racing-watches-13-heuer-autavia/

Si nos fijamos con atención en la imagen publicitaria, podemos observar que Jack Heuer reservó este novedoso “Calibre 11” a lo que eran sus “buques insignias” del momento: el Autavia y el Carrera, pero su espíritu innovador le llevo a crear un reloj totalmente nuevo, con una estética muy arriesgada al que bautizó con el nombre de uno de los circuitos más míticos del momento: Mónaco. Aunque Heuer no estuvo solo en la consecución del Monaco y para ello contó con la ayuda de Erwin Piquerez.

Fuente: Dominio público.

Erwin Piquerez (al igual que Jack Heuer en su compañía) era la cabeza y alma mater de la empresa familiar Piquerez SA, ubicada en Bassecort, que se dedicaba a la fabricación de cajas y componentes para relojes desde finales del s. XIX. La empresa familiar, también era reconocida por su fabricación de bicicletas. Sin embargo, el Sr. Piquerez puso todo su afán creativo en el segmento de las cajas de relojes, llegando a registrar más de 200 patentes, algunas de las cuales se hicieron muy populares dentro de la industria horológica, como las cajas “compressor” o “supercompressor”, que se utilizaron en multitud de marcas.

Fuente: https://montrespubliques.com/1minute-reads/casemakers-extraordinaire-the-ervin-piquerez-story

Cabe recordar que Piquerez ya había trabajado con Jack Heuer dotando de una caja compressor a la ref. 2446C del Autavia, como pudimos ya ver en esta entrada. Es significativo citar que en aquellos años la industria relojera, y por ende las marcas, no tenían tan arraigado como hoy en día el concepto de “propiedad industrial” o “manufactura” y eran muchos los fabricantes que acudían a los mismos proveedores a la hora de producir sus modelos. Sin embargo, en el caso del Monaco la cosa fue un poco diferente. Quizás a sabiendas de que ambos compartían un espíritu emprendedor y arriesgado, Piquerez ofreció a Heuer en exclusiva un diseño totalmente novedoso: el de una caja cuadrada totalmente estanca.

Fuente: Dominio público.

Jack Heuer, que ya había lanzado al mercado su modelo Camaro (del que se dice es el antecesor del Monaco) con caja tipo cojín, aceptó la propuesta de Piquerez de inmediato. En sus propias palabras:

“In those years it was the case makers, such as Piquerez who were the creative people. They would have a designer who would make dummies in brass, in a softer material to see how we liked it. So, one day he comes with a square, waterproof case. And he said, “look I have a patent on this waterproof square case,” which had a new system.”

“Chronographs when they took water, it was a terrible drama because everything rusted and it cost a fortune to get clean. Once they had invented the water resistant push-buttons, we never made any non-water-tight chronographs any more and therefore would couldn’t play with the shapes, because square watches weren’t really water resistant. He had a very clever system, so I negotiated with him an exclusivity – that was my point. I had the exclusive rights in the chronograph market for the square case, as I wanted something that Breitling or somebody like that couldn’t take suddenly.”

Fuente: https://worldwide.espacenet.com/patent/search/family/004397343/publication/CH420999A?q=pn%3DCH420999A

Aunque oficialmente el Monaco se lanzó simultáneamente en Ginebra y Nueva York en marzo de 1969, seguramente fue en la feria de Basilea en abril (gran escaparate mundial de la relojería) donde Jack Heuer sorprendió al mundo con su nuevo reloj.

Fuente: http://www.onthedash.com/chronograph/chronomatic-monaco/

Jack Heuer utilizó el Monaco para impresionar a sus competidores y adjudicarse el privilegio de ser el primero en crear un cronógrafo automático completamente nuevo y muy impactante para la época en su aspecto estético. El Monaco era innovador por ser cuadrado e impermeable. Además, se trataba directamente de un modelo que desde su nacimiento se concibió como un cronógrafo automático y no una adaptación de algo que ya existía, como ocurrió en los modelos Autavia y Carrera. Se sabe que el presidente de SEIKO visitó el stand de Heuer y felicitó a la marca por ser los primeros en crear un crono automático… Quizás ocurrió después de ver el Monaco.

¿Pero qué hacía tan especial a este nuevo modelo?

La primera referencia que se presentó del Monaco (que vemos en la imagen superior) fue la 1133 B, conocida como “Chronomatic”. La leyenda Chronomatic hace alusión al consorcio creado para desarrollar el novedoso Calibre 11 como vimos más arriba. Sin embargo, no fueron muchas las unidades que se fabricaron bajo esta nomenclatura, ya que Jack Heuer (en un pacto entre caballeros) cedió el nombre a su socio Willy Breitling para que lo utilizase en sus relojes. Eso condicionó un cambio de esfera en el Monaco donde la leyenda “Automatic Chronograph” sustituyó a la anterior, como podemos ver en la siguiente imagen. Este modelo con la misma referencia es considerado un producto transicional antes de llegar el que sería el modelo del Monaco de fabricación estándar.

Fuente: http://www.onthedash.com/chronograph/monaco-reference-1133b-transitional/

Ya hemos visto que el Monaco nació con la ref. 1133 B. Esta numeración vino dada por las características del modelo, a saber: “11” por su calibre, “33” por una curiosa herramienta que servía para abrir el reloj y “B” por el color de su esfera (Blue).

Fuente: https://heuerpriceguide.com/monaco-case6288295e

La herramienta 033 (diseñada por Piquerez) consistía en una especie de molde donde se encajaba el reloj para poder acceder a su interior, presionando sobre el mismo en su parte superior para abrirlo y en la posterior para cerrarlo. Esta herramienta era absolutamente necesaria en cualquier tipo de reparación o ajuste del calibre, dada la peculiar naturaleza de la caja del reloj. Debemos recordar que esta tipología de caja (cuadrada e impermeable) fue totalmente pionera en su género (con permiso del Omega Marine).

Otro de los puntos innovadores del Monaco y del que Heuer también proveyó al Autavia y al Carrera fue la colocar la corona en el lado izquierdo en una posición totalmente asimétrica respecto a los pulsadores del crono. Esto fue posible debido a la configuración del Calibre 11, pero en cierto sentido servía para demostrar que esos relojes eran automáticos, es decir no era necesario darles cuerda para que funcionasen (de ahí la posición “antinatural” de la corona). Finalmente, a finales de 1971, se lanzó al mercado lo que se conoce como “referencia estándar” del Monaco o “Steve McQueen” en alusión al modelo que llevó el actor en la película Le Mans y que va a ser objeto de nuestro próximo artículo.

Fuente: https://www.calibre11.com/original-heuer-monaco-1133b-blue-mcqueen/

Muy pronto el reloj se equipó con una actualización del Calibre 11, que se denominó Calibre 12. Este presentaba ciertos aspectos estéticos nuevos, pero lo más destacable es que se mejoró la eficiencia de carga del micro-rotor y se elevó el número de alternancias del mismo a 21.600 vhp (3 Hz).

Fuente: Dominio público.

Jack Heuer promocionó el reloj por sus canales habituales, además de incluir un patrocinio en la película Le Mans para aprovechar la imagen de su protagonista Steve McQueen. Sin embargo, el Monaco resultó ser un fracaso estrepitoso de ventas. Todas las características que más tarde lo convirtieron en un icono se pusieron en su contra (me atrevería a decir que fue un reloj que se adelantó a su época). El Monaco era un reloj caro cuando salió al mercado ($200). Su precio estaba por encima del Autavia o el Carrera. Era grande, con unas dimensiones de 40 mm y al ser cuadrado, parecía aun más grande en la muñeca. Su llamativo color azul lo convertía en un reloj demasiado “deportivo” para utilizar en el día a día. A estos factores intrínsecos del propio diseño del reloj hay que añadir la mala coyuntura económica del momento, con una fuerte depreciación del dólar frente al franco suizo (no hay que olvidar que el mercado norteamericano era clave para Heuer) que hizo que el precio minorista casi se doblase y por ende se redujeron los márgenes de beneficio. A todo esto, hay que añadir la fuerte competencia que tuvo que lidiar con los otros modelos Chronomatic de la propia marca, los cronos de Breitling e incluso con Zenith; eso sin contar con la competencia nipona a que estuvieron sometidas las marcas suizas con el SEIKO 6139.

Fuente: http://www.onthedash.com/found-first-chronomatic-autavia/

Heuer, para paliar gastos decidió lanzar al mercado en 1972 una nueva versión del Monaco con un calibre más económico, el Calibre 15. Este calibre carece del totalizador de las horas del crono que es sustituido por un segundero, además de utilizar componentes más básicos en su construcción, como su sistema de regulación del volante y peores materiales referente a su antecesor el Calibre 12.

Fuente: https://urdelar.se/products/heuer-15?variant=32947030327381

El número de referencia del nuevo modelo pasaría a ser 1533 B o G, dependiendo del color de su esfera.

… It was too radical for the time and the other thing was that unfortunately SEIKO came out with a self-winding chronograph the year afterwards and then in 1970 the US dollar started to float, so suddenly the retail price doubled, so that’s why we made the Calibre 15, without losing face we could drop the price a little bit”.

Fuente: http://www.onthedash.com/chronograph/monaco-reference-1533-blue/

En un intento de salvar las ventas del Monaco, incluso ese mismo año aparecieron versiones no automáticas del mismo, equipadas con calibres manuales Valjoux 7736 y 7740, como podemos ver a continuación.

Aunque es difícil precisar la fecha, en la segunda mitad de los años 70 se produjo una versión (puede tratarse de un prototipo, no lo tengo claro) con acabado PVD negro equipado con el Calibre 12, quizás en un último acto desesperado por relanzar el modelo. En palabras del propio Jack Heuer:

“… the military black became the fashion in the late 1970s and we were some of the early users of military black – it didn’t cost that much to take your existing case and have the PVD added, so we had to enlarge the collection as maybe someone would buy some more of the Monaco, but I don’t remember when we did it”.

Fuente: https://www.calibre11.com/heuer-monaco-design-classic/

Dejando de lado este último intento por relanzar el modelo, el Monaco dejó de producirse a mediados de los años 70 y no fue hasta 1990 cuando el grupo Techniques d’Avant Garde y su empresa subsidiaria TAG Heuer decidieron reeditarlo.

El Monaco fue un reloj demasiado moderno y adelantado a su tiempo. Tenía todos los elementos necesarios para triunfar, pero como hemos podido ver fue un auténtico fracaso. Sorprende que en total no se vendiesen más de 5.000 unidades, lo que lo convierte ahora en un reloj muy codiciado por los coleccionistas. La siguiente entrada versará sobre la película Le Mans y su relación con nuestro protagonista, que si bien en su momento no sirvió para promocionarlo con éxito, sí que ha sido en gran medida culpable de que actualmente el Monaco se haya convertido en un verdadero icono de los Racing Watches.

Fuente: Dominio público

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7 comentarios en «Racing Watches: Heuer Monaco»

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