01/04/2020

Un Genio Llamado Helmut Sinn. Parte I: Su Vida

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@javierreloj

Después de leer el artículo Iniciación-Evolución-Perdición de nuestro compañero @spitfiremkii (Pere), estuve pensando en esos tres pasos que todos hemos dado. En mi caso, cuando todavía no estaba muy iniciado en este tema de relojes buscaba la variedad de nacionalidades de origen para nutrir mi colección. En ese momento tenía un Omega y un Tag Heuer (Suiza), un Sturmanskie (Rusia), un Citizen (Japón) y algunos relojes varios con interiores fabricados en China. Pensé en países como Alemania, USA, Francia e Italia. Finalmente, buceando por la red vi la grandísima tradición relojera que había en Alemania que en aquel momento desconocía.

Después de visitar páginas, foros, etc., me decidí por Sinn. Sabía que eran relojes de calidad, pero tampoco profundicé mucho en su historia, sencillamente me gustaban mucho. Finalmente, la pieza elegida para mi auto regalo de reyes a finales del 2017 fue el modelo Sinn 917 GR — The Rallye Chronograph, equipado con un preciso y robusto Valjoux 7750, que muestro a continuación. Una vez que estuvo en mis manos y ver lo bonito que era, empecé a interesarme más por la marca y a leer más sobre su creador. Hoy, tres años más tarde y con la ocasión que me ofrece safonagastrocrono.club, me gustaría compartir con vosotros un poco de esta historia. Pero antes os voy a enseñar al culpable de todo esto.

Así que ahora pasemos a ver la historia de la marca que es lo que realmente nos interesa a todos. Para estructurarlo mejor, este repaso exhaustivo de la marca y de su historia se presentará vía cuatro entradas serializadas. Hoy, en este primer capítulo, nos ocuparemos de la vida de Helmut Sinn.

La Interesante Vida De Helmut Sinn

Para conocer bien los relojes Sinn es necesario conocer primero a su creador, así entenderemos mejor la raison d’être de la marca, la filosofía de vida de su líder y la visión que tenía de los relojes como una herramienta, y no un como negocio. Esta visión le haría chocar más adelante, como veremos, con otras marcas relojeras.

Helmut Sinn nació el 3 de septiembre de 1916 en Metz y falleció el 14 de febrero de 2018, a los 101 años. Abajo podemos ver la esquela que se publicó en los periódicos con ocasión de su fallecimiento.

Alguno de vosotros se preguntará por que se dice que Helmut Sinn era alemán si Metz está actualmente en Francia. La respuesta obedece a que hace 100 años Metz era una parte (anexionada) del Imperio Alemán. En aquella época, Metz era una zona conflictiva acuciada por la 1ª Guerra Mundial, y la familia de Helmut Sinn se trasladó a la región del Rin-Neckar, donde llegaron un gran número de refugiados. El lugar era mucho más seguro, pero la vida no era nada fácil. En aquella época, y debido a la cercanía a Francia, nuestro joven Helmut pasaba muchas horas en los tejados observando a los aviones franceses cuya base estaba cerca de donde vivía.

A los 20 años empieza su preparación como piloto militar. Los aviones eran su pasión y este era el camino más rápido para pilotarlos. Pidió ser destinado como piloto de reconocimiento en la Luftwaffe, pero cuando estaba a punto de graduarse estalló la 2ª Guerra Mundial. Me interesa resaltar que él quería ser piloto de reconocimiento, como muestras sus palabras en una entrevista muchos años después: “Para mí volar significaba libertad. Yo no quería la guerra. Que el vuelo fuera usado para la muerte, era para mí un horror”. Finalmente consigue ser piloto de reconocimiento y llevó a cabo misiones en países como Francia, Rumanía, Bulgaria, Grecia y Rusia, sacando imágenes para la artillería del ejército Nazi.

En la imagen inferior, circa 1942, podemos apreciar al joven Helmut, en lo que presumiblemente se trate de un Junkers Ju 88 A-4.

La siguiente imagen corresponde a un reloj de cabina para vuelos sin visibilidad. Se trata del Bo-Uk-1 FL23885 Blindfluguhr, de 1943. Relojes como este son los que despertaron su futura obsesión. Hasta el final de la guerra se dedicó principalmente a transmitir sus conocimientos de cómo usar los instrumentos de a bordo para poder volar en condiciones de poca visibilidad. Llegados a este punto, empezamos a entender la estrecha relación entre nuestro protagonista y los relojes herramienta de piloto que luego diseñaría.

Al finalizar la guerra, Helmut Sinn vivió las consabidas penurias de la posguerra y más siendo de la parte derrotada. En tiempos de necesidad, la gente se busca la vida para poder comer. Helmut Sinn vio que los relojes de a bordo era lo primero que se robaba de los aviones que habían quedado fuera de servicio, así que montó un pequeño negocio “comerciando” en el mercado negro con este tipo de objetos. También recorría con su moto la Selva Negra comprando relojes de cuco que luego reparaba y vendía a los americanos en Frankfurt. Muy pronto, en 1948, y en vista de lo bien que iba el negocio, montó una tienda que llamaría BASI (viene de las palabras Bader y Sinn).

A pesar del éxito de sus esfuerzos comerciales, Helmut Sinn necesitaba volar porque era lo que amaba, pero lo tenía prohibido por haber sido piloto de la Luftwaffe. Para satisfacer su necesidad de poner a prueba su adrenalina, encontró refugio en los coches, concretamente en los rallies. En 1953, participó y ganó el rally La Méditerranée-Le Cap, en la categoría 1.100. Esta prueba automovilística recorría el continente africano desde Argel hasta Ciudad del Cabo. En total, un recorrido de 18.000 kilómetros, en su caso en un Volkswagen Escarabajo con motor Porsche.

Helmut Sinn aprovechó este tiempo para pasar unos meses por África, abandonado prácticamente a su familia. Hago un pequeño inciso para comentaros que no he querido entrar mucho en su vida privada, porque esa información no es necesaria para lo que nos ocupa, sino los elementos biográficos que explican los motivos por los que Helmut Sinn sabía tanto sobre, y amaba, los relojes.

En 1954, regresa a Alemania y regala su negocio de relojes a su esposa para irse a Suiza donde puede volver a practicar su pasión: el vuelo sin motor. Aquí empieza a plasmar sus conocimientos sobre vuelo y relojes en ideas y bocetos bajo la premisa que luego sería lo que le otorgaría el éxito futuro: “lo que hago, lo hago con precisión”.

Su obsesión era admirable. Era un autodidacta que estudiaba todo lo que podía. Analizó, por ejemplo, los relojes Breitling y concluyó que no eran una buena opción en cuestión de funcionalidad y legibilidad (resulta paradójico que más tarde comprara los derechos del Navitimer). Pero para entender su atención a los pequeños detalles como estos, hemos de recordar su experiencia vital, y en concreto que fue instructor de vuelo sin visibilidad durante la 2ª Guerra Mundial.

Cuando se levantó el veto a los pilotos de la Luftwaffe para volver a volar a principios de los años 60, Helmut Sinn retornó a Alemania para fundar Sinn-Spezialuhren en la ciudad de Frankfurt am Main, en 1961. En su afán de aprender, se involucra y colabora con la gran marca alemana Junghans-Uhren para aprender sobre el negocio.

En esta fotografía inferior podéis ver donde empezó todo en 1961. Cuando vi esta imagen pensé en el garaje de Steve Jobs, por dos razones: el mismo inicio humilde y la genialidad de ambos con su forma de pensar tan diferentes al resto de los mortales.

En este punto de su historia llegamos a un momento crucial. Helmut Sinn traslada el concepto de los relojes instrumentales de cabina a los relojes de pulsera, cosechando un gran éxito entre los pilotos, y a partir de aquí empieza el reconocimiento de los relojes Sinn. Para mantener los precios bajos solo vendía directamente desde la fábrica de Frankfurt, sin importarle mucho ni las ganancias ni la demanda de sus relojes. Perdonad que utilice esta expresión poco literaria, pero ¡qué grande era este señor! ¿Os imagináis en la época actual esta filosofía corporativa? Hoy en día, todo lo que parece importar son los volúmenes de facturación de las compañías, su publicidad, restringir el producto en el mercado para crear ansiedad entre los compradores y subir precios… Bueno, dejemos este tema tan espinoso y sigamos con nuestro gran hombre.

En 1994, Helmut Sinn, ya con 78 años y tras haber sufrido tres ataques al corazón, se siente cansado y decide vender su marca Sinn-Spezialuhren. Me imagino lo duro que debe ser crear una compañía desde cero y venderla sin saber cómo la van a gestionar sus nuevos dueños, que como veremos en los siguientes capítulos no será como a él le hubiera gustado. Además, para mayor desgracia, no le permiten seguir trabajando en la compañía apartándolo totalmente. Helmut cometió el error de no asegurar sus derechos sobre la marca en la venta de la empresa. Tras el paso por los juzgados, donde perdió todos los juicios, además de mucho dinero, esta frustración la llevo consigo hasta el día de su muerte. No podía soportar que otra persona hiciera negocio con su nombre y de forma totalmente opuesta a su filosofía.

Seguro que estáis todos pensando que fue una pena que una persona con este evidente talento se le apartara de esa manera de la industria relojera y que nadie aprovechara sus conocimientos y recibiese tal humillación. Pero no deis por derrotado a nuestro gran Helmut Sinn. Siguió volando para mantenerse activo y olvidar frustraciones, pero cumplidos los 80 años decidió no renovar su licencia de vuelo (si hacemos las cuentas, este señor voló activamente durante 64 años). Con esa edad, la mayoría de nosotros estaríamos pensando en un retiro tranquilo, ir a pasear, cuidar a los nietos, reunirnos con nuestros amigos freakys de relojes…

Pero Helmut Sinn, con 80 años, funda en Frankfurt su tercera empresa: Jubilar-Uhren. Esto le valió ser el emprendedor de mayor edad de toda Alemania, desconociendo si a día de hoy alguien le ha quitado este récord. Cabe añadir un dato más. No sé si lo hizo por orgullo, pero el pequeño edificio que compró para esta nueva aventura empresarial no estaba muy lejos de la sede de Sinn-Spezialuhren. También compra la empresa suiza Guinand, un antiguo proveedora de Sinn-Spezialuhren. Cambia el nombre de la empresa, llamándola: “Guinand-Uhren Helmut Sinn GmbH“. Por fin, en el 2006 y con 90 años, decide apartarse de Guinand, pero su legado indudablemente persiste: no hay más que ver el modelo Guinand StarFighter que salió en el 2019, y que mostramos en la siguiente imagen.

Fuente: https://wornandwound.com/introducing-the-guinand-starfighter-pilot-chronograph/

Mientras investigaba y documentaba esta biografía, no dejaba de sorprenderme la vitalidad de este personaje. ¿Quién llegara a esa edad y encima con esa lucidez en la cabeza?

Ya con 90 años, y apartado de los negocios, llegaba el momento de descansar. ¿Estar ocioso Helmut Sinn? No, ese no era su talante. Como anécdota, se le retiró temporalmente el carnet de conducir por ser interceptado varias veces por la policía por circular a altas velocidades con su Audi 200 Turbo. Imagino circulaba recordando sus tiempos jóvenes de piloto automovilístico, cuando recibió el sobrenombre de “Helmut el rápido”. En el 2013, ya con 97 años, sus vecinos seguían viéndole conducir.

A continuación, y para finalizar este primer apartado, podemos ver el interesante tráiler de un documental que se hizo sobre él.

Siguientes capítulos

En los siguientes capítulos presentaremos:

  1. El pensamiento y la filosofía de Helmut Sinn.
  2. Los relojes con ADN de Helmut Sinn.
  3. Evolución tecnológica de la marca Sinn después de la marcha de Helmut Sinn.

7 comentario en “Un Genio Llamado Helmut Sinn. Parte I: Su Vida

  1. Que entrara más interesante Javi, miento si digo que no se me han puesto los pelos de punta cuando he leído la vida de este señor.

    Olé por él

    Muchísimas gracias por traer una historia tan interesante y al menos desconocida para mi

    Vamos a por la segunda parte

    Un abrazote

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