Alphonse Matile Pocket Watch

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En la entrada de hoy vamos a ver un curioso reloj suizo de mediados del s. XIX destinado al mercado de importación norteamericano.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

En aquella época (circa 1860), la industria de la relojería suiza no tenía ni el volumen ni la presencia que todos conocemos ahora, pero su producción estaba creciendo en base a exportaciones para mercados emergentes como podían ser el de la Rusia imperial o Estados Unidos de América. Si bien en Rusia su presencia era más notable, en Estados Unidos aun dominaban los productos ingleses, como pudimos ver en esta entrada.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/a-liverpool-runner-by-joseph-johnstone/

Sin embargo, todo este escenario cambió al finalizar la Guerra de Secesión norteamericana. El progreso, la industrialización y el avance de las comunicaciones con el ferrocarril dieron paso al nacimiento de una poderosa industria norteamericana de relojes que relegaron a un segundo plano a los relojes ingleses.

El método de fabricación de relojes en Suiza era casi prácticamente artesanal. Este método, conocido como el de “L’établissage”, consistía en que un técnico relojero o “établisseur” encargaba la fabricación de los componentes a diversos artesanos de la ciudad. El relojero revisaba y examinaba sus encargos, para luego recogerlos, ensamblarlos en su taller y finalmente ajustar los relojes antes de su venta.

Pero pronto los suizos adoptaron los métodos de producción altamente mecanizados de los americanos para fabricar relojes de bajo y medio costo que les permitió seguir exportando sus productos a países terceros. Esto, unido a las características intrínsecas de los mecanismos, como veremos más adelante, sirvió para hacer crecer a la industria suiza y soportar el golpe dado por la industria relojera norteamericana.

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No sin ciertas dudas, situaría al protagonista de nuestra entrada entre este segmento medio de calidad y en un periodo transicional entre la clásica producción del “L’établissage” y la incipiente mecanización de la producción de la industria suiza (circa 1860/70).

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Como podemos ver en la imagen superior, el reloj viene firmado por Alphonse Matile, Locle.

Le Locle era uno de los centros neurálgicos de la fabricación de relojes en suiza, donde se utilizaba el método de producción de “L’établissage” como hemos visto más arriba. Desgraciadamente, no he podido encontrar ninguna referencia sobre A. Matile en ningún directorio de Le Locle de la época, pero al parecer se trataría de un modesto fabricante o mejor dicho “établisseur” que montaba sus relojes en un taller o fábrica de mediana capacidad productiva.

No debemos confundir este Matile con Henri Louis Matile (también localizado en Le Locle) que era un excelente manufacturador relojero (quizás ahora olvidado) y que realizaba exquisitos trabajos dedicados al mercado de lujo y compitió en innumerables ocasiones en las pruebas del Observatorio de Neuchâtel. Tampoco tengo constancia de la existencia de un vínculo familiar entre ambos.

Cronógrafo de bolsillo de H.L. Matile.
Fuente: https://jones-horan.hibid.com/lot/68222319/hl-matile–locle–pivoted-detent–18k-hc?q=185

Así, la única referencia gráfica que he podido encontrar sobre Alphonse Matile es un anuncio de su importador (L. & M. Kahn) de Nueva York en el “Jewelers’ Circular and Horological Review” fechado en 1874, como vemos a continuación.

Fuente: https://archive.org/details/PO60176Vol5/page/n83/mode/2up

Es curioso que en la misma página nos encontremos otra vez con H. L. Matile, pero como hemos apuntado más arriba no tienen nada en común (salvo el ser dos fabricantes de relojes de una misma localidad que exportaban sus productos a los EE. UU.).

Si observamos con atención el calibre de nuestro reloj, podemos adivinar varias particularidades.

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En primer lugar, vemos que se trata de un movimiento realizado exclusivamente para la exportación, como delatan sus partículas escritas en inglés “Slow” y “Fast”. En segundo lugar, podemos observar que es el “típico” calibre de puentes que se popularizó en Le Locle. Esto es debido a que este calibre fue diseñado por Louis- Benjamin Audemars (circa 1830). A su vez, Audemars lo suministró a múltiples relojeros que se sirvieron de él para realizar sus creaciones (como es el caso del cronógrafo de retención de H. L. Matile que vimos más arriba). El más conocido de ellos seguramente se trata del magnífico relojero danés Jules Jurgensen. Su uso por parte de este relojero fue tan extendido que a este tipo de calibre, se le conoció como “calibre Jurgensen”. En este enlace podemos ver sus características.

Fuente: https://antiquewatchstore.com/archive/1352-jules-jurgensen-copenhagen.html

Este método de presentar calibres de diferente grado y nivel a partir de la base o de un mismo calibre, adoptaría el nombre de “ébauche“.

¿Salió nuestro calibre de los talleres de Audemars para que lo montase y finalizase Alphonse Matile? Es poco probable, pues sin ser un mal calibre, ocuparía un peldaño más bajo que la versión más básica del mismo que diseñó Audemars. Lo más probable es que al popularizarse tanto su diseño, saliese de un taller más modesto, quizás de el del propio Matile. En la siguiente imagen, podemos apreciar la configuración del tren de rodaje y la espiral Breguet que prácticamente todos los fabricantes suizos adoptaron.

Nuestro calibre consta de 15 rubíes (incluidos los de las paletas del áncora). Su áncora de “línea recta” es contrapesada y muy típica en Suiza por aquella época.

Otro de los elementos distintivos es el trinquete de carga. El uso de estos trinquetes, unido a su diseño de puentes, permitió crear calibres relativamente sencillos y poco costosos de fabricar, avanzándose así a los relojes ingleses que no abandonaron el más caro y complicado uso del “Fusee“. Su relativa delgadez hizo que este tipo de diseño se estandarizase globalmente en la industria relojera a principios del s. XX.

Al examinar el calibre, algo que me llamó poderosamente la atención fue su volante. En este caso, el volante (que es bimetálico) tiene la apariencia de estar compensado a temperatura. Efectivamente, el corte que debería atravesar longitudinalmente el mismo, se queda a medio camino. Esto no es un hecho infrecuente en relojes de baja calidad, donde los volantes no son bimetálicos o incluso en los “Swiss Fake” donde los rubíes son falsos y solo se hicieron expresamente para engañar a un futuro comprador, como vimos en esta anterior entrada.

Una posible explicación de porqué el fabricante se tomase la molestia de crear un volante bimetálico y sólo hacerle medio corte, sería la de evitar en cierta medida el efecto de “ovalización” que ejercería la temperatura sobre un volante de esta naturaleza (bimetálico). Otro punto importante, sería el ahorro del coste de fabricación a la hora de ajustar el volante a temperatura, después de realizarle el corte longitudinal completo. No he podido encontrar más información o explicación lógica al respecto, salvo el de “querer aparentar” algo que no es y que en consecuencia llevaría al engaño. Aunque también es cierto que es habitual verlo en calibres de “calidad media” como este.

En la tapa interior de la caja vemos las características principales del reloj, así como su número de serie, aunque no el conteo de rubíes, cosa que posiblemente no se señaló para evitar el pago de impuestos.

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Debajo del dial esmaltado encontramos el mismo número de serie que vemos grabado en la caja, así que podemos afirmar con certeza que el reloj se encuentra en estado original.

En la tapa delantera encontramos la marca “Warranted Coin Silver” que garantiza su procedencia norteamericana. Quizás sea aventurarme un poco por mi parte, pero la caja pudo ser realizada por el fabricante “Fahys Watch Case Co.“, presente en Nueva York desde 1857.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Es muy meritorio que con el tiempo la industria relojera suiza saliese a flote y copase gran parte de la producción global de relojes frente a industrias como la inglesa o la norteamericana, sin embargo ya hemos visto que hubo una larga tradición o por así decirlo una especie de “licencia moral” por parte de fabricantes suizos de crear relojes (de calidad media y baja) que en realidad aparentaban más de lo que realmente eran, aunque eso no le quite ni un ápice de su belleza y encanto a nuestro protagonista de hoy.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Agradecimiento:
Quiero agradecer a mi querido amigo Pedro A. el increíble trabajo de restauración que ha hecho en este reloj y por consiguiente que la redacción de este artículo fuese posible. Podéis ver sus trabajos en su fantástico blog o seguirlo en Instagram.

3 comentarios en «Alphonse Matile Pocket Watch»

  1. A mi me ha gustado Miquel. 👍
    Por cierto, comentó alguien en FB que “los norteamericanos no fueron “taaaaannn” buenos como usted apunta”. Le he pedido que no infiera demasiado de un mero resumen, que mejor leer el artículo entero y además pasarse por la categoría de bolsillo a ver lo que tenemos que decir sobre el tema.

    1. Gracias Miquel por el artículo. Fantástico trabajo de restauración Pedro.
      Como siempre es increíble la labor y horas de buscar por ejemplo esas imágenes de anuncios de hace más de un siglo además de la documentación que explicas de los relojeros.
      Respecto al comentario de Adam hasta que no entre en este mundo creía que relojes = Suiza y desconocía la gran industria relojera americana y su aportación a esta industria en la modernización de la producción y calidad. La gran relojería soviética cuyo embrión fue la relojería América. Por tanto, quien pone pegas a la industria relojería america seguro que no conoce la historia que hay detrás.

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