A Cylinder Pocket Watch By Christopher Fennymore Circa 1760

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Hoy me gustaría enseñaros un reloj de bolsillo inglés que representa lo que en su época fue uno de los mayores avances tecnológicos en materia de regulación, a saber: el escape de cilindro.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Para entrar en su historia, primero debemos retroceder un poco en el tiempo.

Se sabe que uno de los más eminentes relojeros de Inglaterra, Thomas Tompion, junto a Edward Barlow y William Houghton, patentó en 1695 el escape de cilindro. Este nuevo tipo de escape horizontal (en contraposición al denominado “Verge” que ya vimos en una entrada anterior) dotaba de una mayor precisión a los relojes de bolsillo y permitía una perfecta miniaturización de los mismos, pudiéndose así desarrollar relojes con una fisionomía más delgada y ergonómica.

Pero fue un aprendiz de Tompion y socio suyo, el insigne George Graham, quien a partir de 1725 puso en boga y perfeccionó este tipo de escape, haciéndolo popular en todo el Reino Unido. Por norma general, este tipo de relojes iban destinados a las clases más pudientes y aristocráticas de la sociedad, empezándose a extender el uso del oro para la fabricación de sus cajas. Pronto el escape de cilindro se extendió por toda Europa (el mismo Graham le envió a Julien Le Roy un reloj con escape de cilindro) y fueron muchos los relojeros que siguieron su ejemplo.

Fuente: https://www.britannica.com/biography/George-Graham

Pero, ¿Cómo funciona un escape de cilindro?

El principio del escape que diseñó Tompion era bastante elegante y preciso en comparación con el escape Verge más común de la época. El mecanismo estaba hecho de una rueda de escape dentada, un cilindro parcialmente hueco y una rueda de equilibrio con un resorte en espiral. Este volante, adaptado en la relojería por Christian Huygens en 1675, se colocaría encima del cilindro, con ambas partes moviéndose al unísono. A medida que el cilindro gira en el sentido contrario a las agujas del reloj, el diente principal de la rueda de escape se encuentra con el borde exterior del cilindro. La bobina del volante absorbe la energía y retrocede en el sentido de las agujas del reloj; el cilindro gira y la rueda de escape avanza, solo que esta vez el diente se encuentra con la pared interior del cilindro. Cuando la rueda de equilibrio gira por segunda vez en sentido antihorario, el diente de la rueda de escape se suelta y el ciclo continúa. El diseño de los dientes requiere formas y ángulos muy precisos ya que, para que el escape siga latiendo, el cilindro necesita recibir un impulso del muelle real para activar el movimiento del volante.

Fuente: https://www.acollectedman.com/blogs/journal/the-knowledge-escapements

Pero quizás con un vídeo lo podamos ver de manera más gráfica.

Ya hemos dicho que una de las ventajas de este tipo de escape era la posibilidad que tenía (al ser horizontal) de equiparse en relojes más compactos, además de ser más precisos. Sin embargo, en sus orígenes eran más delicados y necesitaban de mayor limpieza y lubricación. Efectivamente, al tratarse de un escape de fricción el contacto entre las piezas era permanente, lo que provocaba un mayor desgaste de las mismas. En nuestro protagonista de hoy encontramos un cilindro de primera generación, es decir: con una rueda de escape de latón arenado de 13 dientes y un cilindro situado en el mismo eje del volante de acero.

Para evitar este desgaste pronto se adoptarían soluciones como la de incorporar una rueda de acero de 16 dientes y en algunos casos muy específicos un cilindro de rubí como podemos observar el algunos relojes de muy alta gama realizados por Abraham Louis Breguet.

Fuente: https://www.thenakedwatchmaker.space/glossary-escapements

Como todo tipo de nuevo sistema, el escape de cilindro con sus ventajas y limitaciones ha sido uno de los escapes más utilizados en el tiempo (prolongándose su uso hasta más allá de principios del s. XX) siendo muy común el poder encontrarlo en relojes suizos de baja gama a finales del s. XIX. En la siguiente imagen podemos apreciar su configuración en nuestro reloj.

Fuente: https://www.cogsandpieces.com/pocket-watch-1636-fennymore/

Una de las nuevas innovaciones técnicas que conllevó el escape de cilindro en este periodo y contribuyó a la nueva fisionomía de los relojes, fue la introducción de la tapa anti-polvo. Esta tapa ofrecía una protección extra contra la posible acumulación de polvo que podía situarse en el interior del cilindro y afectar así a su normal funcionamiento. En nuestro caso, la tapa viene firmada con el nombre del relojero, Christopher Fennymore. Añade, además, un bajo número de serie (507).

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Como hemos ido advirtiendo en las diferentes entradas que vamos presentando sobre la horología británica, conocer si el nombre con el que viene firmado el reloj pertenece al relojero que supuestamente lo finalizó o al comerciante que lo vendió, no es tarea fácil y por norma general se necesita realizar un poco de investigación, para en algunos casos, sacar algo en claro. Ya vimos en esta entrada que para la fabricación de un reloj se necesitaban más de 50 artesanos, es decir, desde el que fabricaba el muelle de la espiral, el que torneaba las ruedas hasta el que decoraba la galluza del mismo. El maestro relojero montaba y finalizaba el reloj, realizando los ajustes y las comprobaciones necesarias para garantizar su buen funcionamiento.

Afortunadamente si que hay referencias sobre Christopher Fennymore, nombrado en alguna ocasión Finnymore. Así encontramos dos entradas en “Watchmakers and Clockmakers of the World” de G.H. Baillie con fechas dispares (London 1796 y London, Hatton Garden 1767). Mas significativa parece ser la lista transcrita por Atkins en “Clockmakers’ Company Masters and their Apprentices…” donde su nombre aparece asociado a la conocida Merchant Taylors Co. con dos aprendices que recogió en 1714 y 1715. Si bien la legislación inglesa solo permitía que un maestro tuviese dos aprendices a la vez, hubo casos como el de Tompion, que gracias a su estatus e influencia, se le permitió tener un buen número de ellos. Al parecer, los aprendices entraban en servicio a la edad de siete años y recibían el título de Maestro a la edad de 21 años (si llegaban preparados para ello). En este caso, Fennymore pagó la cantidad de 20 libras por la tutela de Richard Smith.

El calibre de nuestro protagonista también viene firmado con el nombre de Fennymore.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Veamos algunas de sus características.

El eje del volante está coronado por un diamante de considerable tamaño tallado en talla rosa. El uso de gemas en los pivotes de los ejes aún no estaba generalizado en los relojes con escape catalino, pero si que se montaban en los relojes con escape de cilindro. El disco regulador de plata pertenece al diseño reconocido e inventado por Tompion y no fue hasta finales del siglo XVIII cuando ya se popularizó el uso de los reguladores de Bosley.

Otro de los aspectos a tener en cuenta sobre relojes de esta era es la forma de los pilares de la placas. En nuestro caso tienen la forma de balustrada, adecuados para su momento y que vinieron a sustituir los llamados pilares egipcios. Me llamó la atención el tornillo denominado de “gusano” que servía para dotar o descargar de tensión al muelle real, cuando la cadena estaba alojada en el caracol y hacia las veces de trinquete del mismo. Lo he señalado con un círculo rojo.

Fuente: https://www.cogsandpieces.com/pocket-watch-1636-fennymore/

Otro de los elementos (sobre el cual se ha discutido mucho) es un pequeño desgaste o pestaña que se encuentra en el pie de la galluza justo encima del pilar (imagen superior). En este caso sirve para encajar uno de los pasadores de la tapa anti-polvo.

Otra cosa que salta a la vista es el gran nivel de acabados que tiene el reloj. Quizás Fennymore no fuese un relojero tan respetado como algunos de sus contemporáneos como Graham o Benjamin Vulliamy, pero un simple vistazo con atención deja bien claro que este trabajo suyo se ejecutó de manera muy notable. Veamos de cerca la exquisita decoración del calibre.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Llama sobre manera la atención y el perfecto trabajo realizado en la ejecución de la máscara grotesca que centra las miradas del espectador, siendo el nivel de detalle muy alto. No he podido acceder a un estudio completo sobre la inclusión de las máscaras grotescas en la decoración de los relojes, pero como me advirtió un amigo es muy posible que su uso tuviese una función aparentemente más que estética, es decir tuviese un uso apotropaico. Este uso apotropaico serviría para quitar o alejar “el mal de ojo” o proteger de cualquier entidad maléfica al propietario del reloj.

Al parecer su uso en joyería y otros objetos cotidianos se inició con el re-descubrimiento del “Domus Aurea” y los frescos de las habitaciones privadas del palacio de Nerón en 1480. La influencia ejercida por las máscaras grotescas descubiertas en el palacio se extendió en el arte hasta alcanzar su clímax en el s. XVI. Orfebres como Matthias Zundt (1498-1572) introdujeron máscaras grotescas en las armas, los relojes y las joyas en Alemania. Sobre su uso en el Reino Unido, puede resultar muy interesante este estudio. Sea como fuese su finalidad (estética, apotropaica o una mezcla de las dos), su gran ejecución junto a los arabescos que la rodean es exquisita.

Fuente: http://www.cornellpubs.com/Newsletters/5-16.html

El dial y las agujas del reloj pueden parecer controvertidos, pues es habitual encontrarlos en relojes más modernos. Aun así, la inclusión de los números arábigos ya está bien documentada en relojes hacia el final del último tercio del s. XVIII, al igual que las agujas en forma de flecha. El dial con una forma muy convexa está realizado en esmalte sobre ¿cobre? y las agujas están realizadas en oro, con su característica punta de flecha. La conservación de esta últimas es excelente, dada la fragilidad de las mismas. En conjunto, aunque no sea habitual encontrar esta configuración en relojes de mediados del siglo XVIII, hay que recordar que nuestro protagonista es un poco más tardío. Tampoco se puede descartar un reemplazo posterior, aunque la coherencia con la supuesta fecha de fabricación del reloj es más que evidente.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Para determinar la fecha de fabricación de un reloj siempre es muy importante acudir a los datos que la caja del mismo nos puede proporcionar. En nuestro caso, el reloj tiene un doble par de caja o “chichonera” y en la interior (realizada en plata dorada) encontramos el sello de Londres con la letra “J” para 1764. También encontramos la marca del supuesto fabricante con una “EB” debajo de una corona. Esta marca correspondería supuestamente a Edward Bradshaw, fallecido en 1777. En la siguiente imagen podemos apreciar su sello.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

La caja exterior es de latón dorado y por ello no tenía obligación de estar marcada, aunque esta lleva las iniciales “WH”. Podríamos dudar seriamente de si la caja exterior fuese un reemplazo posterior, ya que estas iniciales y su forma de estar grabadas se acercan mucho a la firma de William Harris, registrado en 1833, pero es innegable que ambas cajas encajan perfectamente y esto hace que no me pueda pronunciar categóricamente a favor de una u otra teoría.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Para finalizar mi exposición, debo decir que la adquisición de estos relojes tan antiguos no es tarea fácil ni sencilla y requiere cierto conocimiento sobre la naturaleza de los mismos y por supuesto mucha investigación. Quisiera agradecer a Mr. Pete de “Cogs and Pieces” su disposición y gran profesionalidad a la hora de hacer posible por mi parte la adquisición de este reloj. Darle cuerda y ver que funciona perfectamente y guarda de la misma manera la hora a pesar de sus 260 años de existencia, es un verdadero placer. Un “intangible” que me acerca más a la fascinante historia de la horología británica. Espero que estas notas os sirvan a los que os queráis iniciar en este maravilloso mundo.

4 comentarios en «A Cylinder Pocket Watch By Christopher Fennymore Circa 1760»

  1. Primeramente felicidades por esa nueva pieza.
    Artículo muy instructivo. Gracias por incluir videos porque aclaran mucho las cosas para los que no somos muy entendidos. El dato que das de 50 personas para hacer un reloj me deja alucinado.
    Gracias Miquel.

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