Verge Fusee Pocket Watch By James Berry

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En el artículo de hoy vamos a continuar la estela horológica británica que llevamos siguiendo en las últimas entradas, pero sin embargo retrocederemos un pequeño paso en el tiempo para ver a un curioso representante de la tradición relojera mecánica más antigua que se conoce: un reloj “verge” o “catalino” firmado por James Berry de Pontefract.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Un reloj “verge” o “catalino” es aquel que recibe su nombre por utilizar este tipo de escape. Efectivamente, el escape del tipo “verge” es el más antiguo conocido y sirvió para configurar relojes totalmente mecánicos. Desarrollado en el s. XIII, este tipo de escape se utilizó en los relojes monumentales de las torres de las iglesias y/o de edificios oficiales.

Fuente: https://www.uksouthwest.net/wiltshire/salisbury-cathedral/salisbury-cathedral-clock.html

Aunque totalmente obsoleto ya, su utilización en relojes de bolsillo se extendió en el tiempo hasta finales del s. XIX.

Este tipo de escape, básicamente consiste en una rueda con forma de corona llamada “rueda de escape”, con dientes en forma de diente de sierra que sobresalen axialmente hacia el frente y con su eje orientado horizontalmente. Frente a ella hay una varilla vertical, “el borde”, con dos placas de metal, “las paletas”, que enganchan los dientes de la rueda de escape en lados opuestos. Las paletas no son paralelas, sino que están orientadas con un ángulo entre ellas, por lo que solo una atrapa los dientes a la vez. El borde se fija a un oscilador como un péndulo, un volante (como en los relojes de bolsillo) o, en su forma más antigua, un foliot. Una vez puesto en movimiento, el borde oscila sobre su eje deteniendo y soltando la rueda de escape alternativamente para hacer avanzar los engranajes del tren a una velocidad constante, proporcionando así un estándar de cronometraje.

Quizás con un didáctico vídeo lo entendamos mejor.

Su nombre “verge” proviene del latín que se puede traducir como “vara” o “borde”, que ya hemos visto que consistía en el eje vertical donde se instalaban las paletas. La otra denominación más común para este tipo de escape o de relojes que lo utilizan es “catalino”. En este caso hace referencia a la rueda dentada de escape por su analogía con la rueda que se utilizó para el martirio de Santa Catalina de Alejandría.

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Fuente: Dominio público.

En la siguiente imagen podemos apreciar el tren de engranaje del escape de nuestro protagonista.

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Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Como ya sabréis (si habéis seguido las últimas entradas), en el espectro de la relojería británica determinar quién realizó el reloj aunque esté firmado es prácticamente imposible. Vuelvo a recordar que la información es escasa y que siempre es muy difícil diferenciar si la firma pertenece a un relojero o al joyero que lo vendió. Esto lo comenté más ampliamente aquí, pero siempre está bien recordarlo.

En este caso, el reloj viene firmado por un tal James Berry de Pontefract. Al parecer, este James Berry no era un relojero, sino un joyero que firmaba los relojes y otros objetos de joyería, tales como los que he podido encontrar en mi búsqueda. En las siguientes imágenes, podemos apreciar algunos de sus trabajos.

En un directorio de oficios de Pontefract, fechado en 1822, encontré una referencia muy válida sobre un tal James Berry, designado como joyero y que trabajaba con un relojero en Market Place (Pontefract). En el mismo directorio vuelve a aparecer una relación de nombres de relojeros, donde cita al relojero que supuestamente trabaja con Berry en su taller de Marquet Place, un tal James Booths. Es interesante que en el directorio se describe a Booths como “hardwaremen” de donde quizás podamos deducir que se dedicaba a la fabricación de calibres y ébauches y Berry los firmase e incluso los finalizase. Por las fechas en las que nos movemos (1810-1820), es muy factible que se trate del mismo James Berry que firmó el reloj protagonista de nuestra entrada.

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Fuente: http://www.mctague.co.uk/gallery_stock/the-market-place-at-pontefract/

Veamos ahora el calibre y algunas de sus características.

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Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Podemos apreciar a simple vista que se trata de un reloj “verge” y que no lleva ninguna joya visible. Antes de que el uso de joyas en relojería se hiciese universal, en este tipo de mecanismos los principales ejes iban engastados en chatones de latón o de acero. Su fuerza motriz es transmitida a través de un caracol o fusee, que como ya vimos era seña de identidad de la relojería inglesa y como es evidente sustituye el “Floriot” por un volante con espiral. Su regulador es un buen ejemplo del trabajo de Bosley, que a principios del s. XIX ya sustituyeron los reguladores del tipo Tompion. Sin ser un ejemplo de reloj “catalino” demasiado tardío, a principios del s. XIX ya se empezaban a fabricar de manera más generalizada relojes más precisos con escape de cilindro y “Rack Lever”. Más adelante, se irán introduciendo soluciones técnicas en el escape y en el volante, tal como ya vimos en el articulo dedicado a John Cross.

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Fuente: Dominio público.

Una de las cosas que me llamó inmediatamente la atención de este reloj y que es bastante inusual, es el retrato de la dama que está grabado en el gallo del equilibrio o la “Galluza”. La efigie corresponde a la figura de la Reina Charlotte de Inglaterra. La Reina Charlotte a quien se le conoce coloquialmente como “la reina mulata” por sus raíces portuguesas, era la esposa del Rey George III. Al parecer Charlotte, que tuvo 15 hijos con su esposo, era una mujer muy educada y culta en su época. Era muy aficionada a la música, sobre la que aprendió sus misterios tomando lecciones de Johann Christian Bach. Incluso un jovencísimo Mozart le dedicó su Op. 3 durante una gira europea que recaló en la corte de Inglaterra. Su afición a la botánica la involucró en la organización de los jardines de Kew. Además, durante su vida tuvo una actividad filantrópica muy ferviente, creando hospitales y orfanatos.

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Fuente: http://www.artuk.org/artworks/queen-charlotte-sophia-223361

Sin embargo, en nuestro grabado podemos ver a una reina ya envejecida (falleció 6 años después de este trabajo) y acuciada por los problemas, quizás debido a la intermitente locura (posiblemente causada por la porfiria) de su marido, la muerte de su amiga epistolar María Antonieta, el problema de la regencia con su hijo el Príncipe de Gales o las continuas y largas Guerras Napoleónicas. Como he dicho anteriormente, estos grabados no son muy habituales de ver ya que se hacían por encargo, pero en mi investigación si que he encontrado algunos buenos ejemplos, como podemos ver a continuación.

Los podemos comparar con el estilo de esta medalla.

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Fuente: Dominio público.

Como hemos podido ver en la primera imagen del reloj, este viene alojado en una doble caja que se denomina “Chichonera” o “Pair Case”. En este caso, tanto la caja como el cristal tienen bastantes desperfectos, pero no imposibles de recuperar con una parcial restauración.

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Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

En el interior de las dos cajas de plata, encontramos los mismos sellos de Birmingham que sitúan al reloj en el año 1812 y el sello del fabricante que corresponde a William Howard de Coventry.

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Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Para ir terminando y como curiosidad, habréis observado que en el interior de la caja hay una hoja con un calendario, firmado por el relojero Rob Hampson de Manchester.

Este viene sin fecha y organizado en anillos concéntricos con casillas numéricas. El exterior muestra los meses del año. El siguiente se corresponde a los días de mes que coinciden con el primer día de cada semana a lo largo del año. La siguiente serie de números era un verdadero misterio para mi.

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Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Sin embargo, en el añillo interior aparecen las inscripciones “Sun Faster” y “Sun Slower”. Esto aparentemente hace mención a la posición del sol y gracias a mi buen amigo @aviationwatchcollector pudimos determinar que las cifras que aparecen en el tercer añillo concéntrico corresponden a la ecuación del tiempo, es decir, la diferencia de tiempo que encontramos entre el zenit solar con el mediodía marcado por el reloj. Si nos fijamos con atención, en algunos puntos vemos una representación gráfica del sol señalando los días en los cuales no hay diferencia horaria entre estos dos sucesos y que el año se divide en cuatro ciclos donde encontramos una variación máxima de 15 minutos, con el zenit solar ocurriendo antes (“Sun Faster”) o después (“Sun Slower”) del mediodía civil. Evidentemente esta ecuación solo puede servir para instrumentos muy precisos como los cronómetros marinos que eran imprescindibles para la navegación. Así que con estos datos ya sólo nos quedaba buscar las coincidencias con los almanaques náuticos de la época, llegando a encontrar una fecha exacta para datar el calendario: el año 1821.

¿Debió recibir alguna reparación o servicio el reloj en Manchester el año 1821? Es imposible saberlo a ciencia cierta, pero definitivamente da la impresión que este calendario fue colocado en la caja durante la intervención de un relojero.

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Fuente: Dominio público.

Para terminar, me gustaría romper un mito sobre la precisión de estos relojes. A día de hoy muchos aficionados descalifican la precisión de estos relojes, denominándola despectivamente “verge time”, aunque no debemos olvidar que son relojes con más de 200 años en sus espaldas y que la gran mayoría están muy desgastados. Si bien en su tiempo ya existían cronómetros marítimos capaces de proporcionar una precisión constante de 0,5 segundos por día, como los de Harrison, algunos relojes “catalinos” podían tener una desviación no máxima de un minuto por día. En su defensa, quiero constatar que nuestro protagonista pierde aproximadamente tres minutos cada 24 horas, nada mal para tratarse de un reloj de 209 años.

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4 comentarios sobre «Verge Fusee Pocket Watch By James Berry»

  1. Gracias Miquel por la labor de investigación que haces en todos tus artículo. Un acierto que introduzcas videos explicativos para los que no somos muy expertos. Por cierto, esa pieza no la he visto yo. A ver si se mejora un poco esta pandemia y lo puede ver. Un reloj con dos siglos no se ve cada día.

  2. Muchas gracias Javier, por tu amable comentario.

  3. Muchas gracias Miquel, una maravilla de reloj y muy didáctico tu artículo.
    Otra vez gracias.

  4. Fantástico Miquel. Esta serie británica está siendo para enmarcar. Yo estoy descubriendo un mundo desconocido para mi con tus artículos. Enhorabuena.

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