Un Americano En Fleurs-Corcelette

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Hoy tengo el placer de presentaros un reloj muy especial a mi parecer. Especial. por varios motivos; Por encontrarse en momentos claves de la historia por democratizar y fomentar el uso del reloj de pulsera y dotarlo a este mismo de elementos sin los cuales hoy en día no entenderíamos nuestros relojes de pulsera como tales. Se trata del Ingersoll Migdet de fabricación estadounidense.

Sin embargo al abordar la historia de este reloj me he ido encontrando con un halo de fatalidad a su alrededor que voy a intentar plasmar en este pequeño artículo. Me imagino que a más de uno el título ya lo habrá puesto sobre la pista.

15 de septiembre de 1916 Fleurs- Courcelette (batalla del Somme)

Una nueva arma de destrucción hace su aparición en el campo de batalla; se trata del tanque. Esta arma inaugurada por el ejército británico, capaz de atravesar las trincheras y los campos de alambradas de la ¨No Man’s Land¨ crea confusión y terror en el frente Alemán. En su interior un grupo de británicos sufre las enormes temperaturas(más de 50 grados) que generan sus motores y se envenenan con los gases que desprenden los mismos; Son un blanco fácil para la artillería pesada enemiga, que hace que sus ocupantes mueran carbonizados al estallar sus depósitos de combustible por los impactos recibidos. El comandante británico a cargo del tanque lleva un reloj Ingersoll de dotación (esto está documentado) ¿pero porqué un reloj Ingersoll? Por su bajo coste de producción y por las escasas posibilidades de vivir que tenían los tanquistas en aquellas primeras intervenciones de esta nueva y terrible arma. Esta anécdota sobre el bajo coste de los relojes Ingersoll y por ende el minimizar la perdida de material no humano en la guerra, evidentemente no está documentada, pero forma parte de este halo oscuro que envuelve a este reloj y del enorme cinismo que caracterizó a la primera guerra mundial en cualquiera de los bandos enfrentados (volveremos a ello más adelante)

ca. 1917, Cambrai, France — Soldiers maneuver a tank, or ¨landship¨, over a trench during the Battle of Cambrai just west of the French town. | Location: West of Cambrai, France. — Image by © Underwood & Underwood/Underwood & Underwood/Corbis

Las necesidades de la guerra van en aumento. El bajo costo de producción de los relojes Ingersoll hace que su producción se dispare. Cuando Estados Unidos entra en el conflicto en 1917 ya hace dos años que exportan sus relojes a la guerra. La US Radium Corporation se encarga de pintar con radio y así hacer visibles en la oscuridad las manecillas y los numerales de los relojes fabricados para la guerra por Ingersoll.

Miles de mujeres empleadas en su fábrica se verán afectadas de terribles enfermedades y morirán afectadas de los nocivos efectos del radio sobre su organismo. Al manipularlo inadecuadamente. es más el ¨Slogan¨ de trabajo para pintar los diales de los relojes era ¨Lip, dip, paint¨ nadie les advierte del peligro. Había que salvaguardar la patria y hacer enriquecer a los empresarios. Esta vez el cinismo se ceba sobre los civiles.

Aquí podemos observar sus terribles efectos…

Ya os podéis imaginar lo que le pasa a uno por la cabeza cuando después de más de 100 años uno se pone este reloj y mira hacia atrás (a veces dan ganas de quitárselo al momento) pero la historia es la historia y ya no la podemos hacer cambiar, así que vamos a ver sus orígenes.

The Dollar Watch

Todo empezó en 1880 cuando los hermanos Robert y Charles Henry Ingersoll, tuvieron la brillante idea de diseñar un reloj de bajo costo dirigido a gran parte de la población norteamericana, que no podía permitirse el lujo de poseer un reloj. Este proyecto que inspiraría más tarde a Henry Ford, se presentó en la feria mundial de Chicago de 1883. El coste total de fabricación, como indica su nombre fue de un dólar. Si nos atendemos que a principios del SXX un trabajador no cualificado, ganaba unos 25 centavos de dólar al día por una agotadora jornada laboral y el coste medio de un

reloj era de 50$ ya nos podemos imaginar el éxito sin precedentes que supuso esta empresa.

La Ingersoll watch comp. empezó a crecer y se asoció con la Waterbury watch company, de donde presumiblemente salieron los Ingersoll Midget, creados para la guerra y más adelante los Ingersoll Midget radiolite, Ingersoll wrist… (que fue el primer reloj de pulsera civil con indices luminiscentes pintados con el infame radio). En poco tiempo Ingersoll compró varias factorías más, como la Trenton, la New England company y en 1921 cuando con la recesión propiciada por el final de la WWI entró en bancarrota ya había vendido 58 millones de unidades del dólar watch. Su fama fue tan grande que se acuñaron frases célebres como ¨The watch was made the dollar famous¨ O como el presidente Roosevelt se refirió a su nación como ¨the man from the country where Irgersoll watches are made¨.

Ingersoll fue absorbida por la US Time Corp. (Timex) que conservó el nombre de la primera y creó el conocidisimo reloj de Micky Mouse, revitalizando la producción de los relojes de bajo coste, llegando a la astronómica cantidad de 96 millones de unidades fabricadas en 1944

Pero, ¿que hacía que el ¨Dollar watch¨ fuese tan barato? Evidentemente sus componentes, desde el dial que estaba hecho de papel o de niquel,en vez de ser cerámicos, hasta el calibre que era sin rubíes y con escape de clavijas. Realmente no sabría decir si el dial de mi reloj es de papel pintado o no, pero ha aguantado muy bien el paso del tiempo. Sólo hay una manera de comprobarlo, pero hasta que no le pase el dosificador de radiación, prefiero no abrirlo por delante.

Su calibre, patentado por Ingersoll, es obviamente sin rubíes y con el escape de clavijas; Si bien es cierto que estos calibres no eran tan precisos ni tan resistentes al desgaste provocado en sus ejes, no dejaban de ser instrumentos de precisión y también robustos. Prueba de ello ya la tenemos en los Roskopf. Aquí su calibre y una imagen del sistema de escape de clavijas.

Estalla la guerra

Esta imagen del gran dibujante frances Tardi perteneciente a su maravillosa novela gráfica ¨la guerra de las trincheras¨. nos enseña dos aspectos novedosos en el mundo de la Horología, a saber; La necesidad de llevar el reloj en la muñeca y la necesidad de que el oficial al mando sincronizase su ataque con la artillería para poder salir de las trincheras.

Esta absurda y cruel guerra transformó definitivamente el uso de los relojes y en particular su modo de llevarlos. Si bien ya a finales del SXVIII existían los relojes de pulsera y en el XIX su uso era prácticamente femenino, no fue hasta el estallido de la gran guerra donde el reloj evolucionó desde el de bolsillo hasta el de pulsera en los hombres. El llevar el reloj en la muñeca permitía a los oficiales una mayor maniobrabilidad, ya que este no se enganchaba en los alambres de las trincheras. Hay precedentes ya en el uso de relojes de pulsera en la guerra de los Boers pero más que relojes de pulsera, eran relojes de bolsillo donde un artilugio de piel (una correa) permitía llevarlos en la muñeca. No lo he cotejado con mucho tiempo pero me atrevería a decir que se popularizaron antes estos artilugios(como material bélico) que no el soldar asas a los relojes de bolsillo.

O esta imagen publicitaria de Omega.

Quien desee profundizar sobre este tema, puede leer este magnífico trabajo que hace una gran disertación sobre la evolución de lo que hoy conocemos como ¨Nato Strap¨.

Retrato de finales siglo XIX de una mujer con reloj ¿Se trata de una enfermera?

Pero si el uso de los relojes se transformo mayormente por causa la guerra, los relojes también sufrieron transformaciones radicales en si mismos, propiciadas por las necesidades de la misma guerra. Asistimos al nacimiento de los ¨Trench Watches¨.

Hay mucha literatura al respecto y muy buena, pero la que me a parecido más completa e inteligible es la del Sr. David Boettcher y su fantástico blog. Así que no me voy a extender demasiado en este tema y os recomiendo que leáis el artículo citado. Pero vamos a ver sus características:

Los relojes de bolsillo, incorporan asas. Por norma general eran relojes de bolsillo de mujer (debido a su tamaño más comedido) Mi reloj mide 39mm sin contar la corona que se situó a las 3h.

Su cristal debía ser resistente a los golpes (se inventa el cristal mineral endurecido). El mio aún conserva el original, bastante descolorido en su interior, por efecto del polvo de radio, me imagino.

El Cristal también se podía proteger con los ¨shrapnel guards¨, como hemos visto en el ejemplar de Ingersoll Midget de la anterior foto.

Deben ser luminosos y así lo especifican las guías militares de la época. Para que fuesen luminosos, se utilizó pintura con radio, como hemos visto en la presentación y ya hemos visto las trágicas consecuencias que ello conllevó (publicidad 1917). El uso de pintura de radio no se prohibió hasta 1960 aproximadamente.

En definitiva, muchas de las características de nuestros relojes son debidas a los cambios y evolución que experimentaron durante la guerra.

Estados Unidos entra en la guerra

Estados Unidos entró en la contienda, en el año 1917 La postura no beligerante de Wilson, se vio comprometida en 1915 con el hundimiento del Lusitania (por parte de un submarino alemán) donde murieron casi dos centenares de ciudadanos norteamericanos. En 1917, Alemania volvió a realizar otro bloqueo marítimo indiscriminado contra los aliados. El congreso apoyó la resolución del presidente Wilson de entrar en el conflicto y 2 millones de soldados estadounidenses, entraron en acción: y con muchos de ellos, el Ingersoll Midget.

Si mis fuentes no me traicionan, fue el primer reloj militar fabricado por encargo del ejército, en la fábrica de Waterbury, aunque como hemos visto anteriormente ya fue utilizado por oficiales británicos en los tristes episodios de los tanques. Eso supuso un aumento exponencial de la producción y si habéis leído con atención siempre me he referido a ¨oficiales¨ como los ¨tenedores¨ de relojes. Con la entrada masiva en acción del Ingersoll, la cosa cambió y fueron muchos los soldados rasos que debido a su bajo coste lo pudieron utilizar. Aquí vemos el Kit básico para la guerra que debían llevar los oficiales.

Una publicidad de la época.

Afortunadamente he podido encontrar bastante material gráfico de soldados con el Ingersoll Midget en su muñeca.

Y para finalizar una captura de pantalla, del documental ¨WWI Apocalipsis¨ de un soldado norteamericano descansando y relajándose, con su reloj. Sirva este pequeño artículo como un sincero homenaje a todos aquellos hombres, mujeres y niños que dieron sus vidas o lo mejor de sus años a esta absurda guerra que asoló el mundo indiscriminadamente.

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6 comentarios sobre «Un Americano En Fleurs-Corcelette»

  1. Brutal artículo Miquel, da miedo pensar en la I GM y en una frase……“no os damos relojes más caros…por lo que vais a durar…”

    1. Gracias Pere, la verdad es que todo lo que rodea este reloj tiene un gran halo de fatalismo!!

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