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Por Qué Casi Vendí Mi Reloj Favorito (Y Afortunadamente No Lo Hice)

@Peteflay

La vida de un aficionado/coleccionista/acumulador de relojes está plagada de altibajos y diferentes estadios; es una evolución constante y dinámica (en ocasiones, la mayoría) hacia ninguna parte y que a veces nos lleva por derroteros inimaginables y contradictorios. Esta es la historia de cómo casi vendí (o cambié, para ser exacto) el reloj para mí más icónico de mi colección.

Lo cuento con la esperanza de que esta historia pueda servir a alguien que se encuentre o se pueda encontrar en la misma tesitura, o si no al menos, para pasar un rato ameno leyendo cómo alguien casi comete el error de su vida (en términos relojeros).

Empecemos por el principio…

Hace un tiempo escribí un artículo en esta web reseñando el que para mí fue el “grial” más deseado desde hace mucho tiempo, y al que por fin pude echar el guante a finales de 2019: el Omega Seamaster 300 Diver, en su versión con el dial liso, sin las clásicas olitas características del modelo. En el artículo ya expliqué el porqué de mi pasión por este reloj y por esta versión en concreto.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Desde que lo adquirí se convirtió en mi reloj de cabecera y en uno de los que más he usado en este tiempo. Es precisamente ese “uso” lo que desde el principio ya me causaba cierto malestar con el reloj.

Me explico…

El reloj lo adquirí en el año 2019 de segunda mano, pero se compró originariamente en 2015. Su estado es muy bueno, aunque no impecable, se nota que se ha usado, pero tampoco tiene marcas muy importantes.

Ello me generaba ciertas dudas al respecto del desgaste del movimiento y la conveniencia, o no, de hacerle una revisión una vez adquirido. Pero aquí se juntan varios factores. Por un lado, el coste de la revisión no es algo muy económico ya que las tarifas de Omega son bastante elevadas y eso es algo que me echa bastante para atrás. Evidentemente existe la opción de llevarlo a un relojero independiente, pero al ser un calibre Co-Axial no acabo de fiarme del todo en este sentido. Por otro lado, la verdad es que el reloj funciona muy bien, está en unos estupendos ±2 segundos al día, lo cual hace que sea muy reticente a llevarlo a revisión, ya que como se suele decir: “si algo funciona, no lo toques.”

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Fuente:
https://www.omegawatches.com/es/watch-omega-seamaster-diver-300m-co-axial-chronometer-41-mm-21230412001003

Aunque lo cierto es que esa disyuntiva entre llevarlo o no a revisión en un corto plazo de tiempo, sumado al hipotético coste de la misma, iban haciendo mella en mi ilusión por el reloj. Cuando me lo ponía, pensaba más en no llevarlo mucho tiempo para evitar “desgastarlo” más de lo necesario y como consecuencia no disfrutaba de él.

También me obsesionaba ese futuro coste de la revisión, planteándome incluso si no habría sido un error adquirir un reloj que claramente está por encima de mis posibilidades económicas por su elevado coste de mantenimiento. Siempre me ha parecido un error lo que hace mucha gente cuando por medio de un gran esfuerzo, unido obviamente a mucha ilusión, adquieren un artículo que está por encima de sus posibilidades económicas (un coche, un reloj, una casa, etc.), pero que después se quejan del elevado coste del mantenimiento de ese artículo.

Así pues, todas estas circunstancias hacían que no disfrutase del reloj como había hecho al principio y que incluso se me pasase por la cabeza la idea de deshacerme de él.

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Fuente: https://www.safonagastrocrono.club//

Otro factor que se juntó a lo mencionado anteriormente fue mi “reconciliación” con una marca como es SEIKO. Los que seguís este sitio web sabéis que he tenido varios altibajos con esta marca, pero en los últimos tiempos he vuelto a recuperar esa conexión con ella, lo cual me hizo querer disfrutar de nuevo de algunos relojes que ya había tenido, pero que había vendido por diferentes circunstancia (relojes que, por otro lado, ya no tengo, pero eso es otra historia).

Uno de esos relojes es el SEIKO MARINEMASTER 300, referencia SBDX017, que fue el primer reloj de cierto nivel que tuve y que realmente me dejó muy impresionado. Es un reloj que vendí por un problema que tuve con él, y que aunque ahora no venga al caso, siempre ha estado en mi subconsciente.

Así pues, con todo este cóctel en mi cabeza se me ocurrió la idea de vender mi Seamaster y volver a adquirir un MARINEMASTER 300. Me puse a mirar precios en diferentes webs y foros… Y quiso la casualidad que en un foro había un SBDX017 a la venta y en un estado muy bueno. Dudé muchísimo sobre si ofrecer al vendedor un canje entre mi Seamaster y su MM300, más dinero como compensación por la diferencia de valoración de ambos relojes. Lo consulté con dos amigos y compañeros de esta web, que me aconsejaron que ni loco me desprendiese del Seamaster y mucho menos para canjearlo por un MM300, que si acaso conservase el Omega y ahorrase para el MM300 si lo quería recuperar.

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Fuente:
https://turelojya.com/producto/seiko-marinemaster-300m-sbdx017-box-and-papers/

Pero finalmente me decidí y lo hice, ofrecí ese canje al vendedor del MM300, aunque con muchas dudas he de admitir. Al poco tiempo recibí respuesta del vendedor. Me decía que en principio lo que quería era vender el MM300 y que ya tenía un Seamaster (creo que el 2254), pero el que le ofrecía yo siempre le había gustado y quizás le pudiese interesar el trato. El vértigo se apoderó de mí en ese momento, ya que como anteriormente he comentado, en el fondo dudaba mucho sobre si desprenderme de mi Seamaster por ese SEIKO. Pero la ilusión por volver a disfrutar de nuevo del MM300 era muy grande.

Empezamos a chatear para ver si llegábamos a un acuerdo, le envié más fotos del Omega y él me pasó más fotos del SEIKO.

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Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Al final llegamos a un principio de acuerdo satisfactorio para ambas partes, pero él aun tenía dudas sobre la operación… He de confesar que yo también, pero estaba dispuesto a seguir adelante. Era consciente de que si de relojes se trataba yo saldría perdiendo, pero quizás estaba demasiado “cegado” por el MM300 y eso me daba un poco igual.

Como ya he comentado, el vendedor tampoco estaba del todo convencido y me propuso vernos (aprovechando que tenía que venir a la isla de Mallorca por trabajo la siguiente semana) y así ver los relojes en directo y si nos convencía a ambos realizar la operación “en vivo”. Le dije que sí y así quedó la cosa de momento. Pero a medida que se acercaba el día más y más dudas se apoderaban de mí. La verdad es que el Seamaster me gusta mucho, fue el culmen de muchos años de afición y de deseo y me ha acompañado en muchas ocasiones especiales. Además, últimamente le he encontrado el gusto a llevarlo no solo con su brazalete, sino también con natos o correas de piel. Con todo esto en mente, unos días antes del encuentro con el vendedor del MM300 decidí comunicarle que había decidido anular la operación, ya que finalmente prefería quedarme con el Omega.

Mi intención era decirle que a pesar de eso si quería podíamos vernos igualmente, conocernos, charlar sobre nuestra afición en común y que de paso le invitaría a comer para compensarle por las molestias (al fin y al cabo, yo había sido el “iniciador” de todo este asunto y me sentía un poco mal por romper el principio de acuerdo que teníamos). Pero quiso la causalidad que antes de que yo pudiera decirle nada, él me escribió un mensaje diciendo que finalmente no podría venir a la isla, pero que igualmente había repensado el tema y prefería no realizar el cambio. Las razones fueron, principalmente, que ya tenía un Seamaster y que prefería vender el MM300 y aprovechar el dinero para otra pieza.

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Fuente:
https://www.safonagastrocrono.club/omega-seamaster-300-professional-diver-el-reloj-definitivo/

Así pues, mi “honor” quedó salvaguardado, los dos quedamos como caballeros y yo conservé mi preciado Omega Seamaster 300 Diver.

Con el tiempo me hubiese arrepentido muchísimo de haberme deshecho del Seamaster y seguro que hubiese terminado vendiendo el MM300 para volver a ir a por el Omega. A veces en la vida las mejores decisiones son aquellas que no tomamos y en este caso he de decir que realmente fue así.

12 comentarios en «Por Qué Casi Vendí Mi Reloj Favorito (Y Afortunadamente No Lo Hice)»

  1. Si vendes ese reloj te retiro la palabra, jajajajaj. Yo lo tengo y jamás saldrá porque es muy especial para mí. Era mi reloj soñado por las pelis de James Bond y me lo regalaron de pedida coincidiendo con mi 30 cumpleaños. Ningún reloj podrá ser más especial para mí que ese Omega.

  2. Hola, ni loco el cambio. Cierto es que a mí el veneno de los Seiko me es indiferente (menos mal porque veo adictos sin remedio), en mi caso, los Seamaster que tengo, han pasado todos por la casa para su revisión con la correspondiente dolorosa, pero con la tranquilidad de que ni habían sido robados ni nada raro, una de las dudas que siempre me suscita el mercado de segunda mano. El 50º aniversario que tengo, es una maravilla, y de la casa me lo devolvieron perfecto. Hoy es el día en que todavía no he tenido la crisis que comentas, mis chicos me hacen feliz. Todos, todos, todos… todos entraron por algo y me lo recuerdan cuando los veo, no les puedo fallar.

    1. La verdad es que lo de que no fuese auténtico también se me pasó por la cabeza cuando lo adquirí, pero afortunadamente mi relojero de confianza me lo abrió y me confirmó su autenticidad. De todas formas, lo compré con toda su dotación y documentación en orden. Por otro lado, de momento me resisto a llevarlo a revisión porque funciona estupendamente, si acaso antes del verano lo llevaré a que le cambien las juntas y le hagan de nuevo la hermeticidad.

      Lo de ser feliz y estar satisfecho con todos mis relojes es algo que relataré en mi próximo artículo, porque he estado cometiendo un error durante muchos años y ahora me he dado cuenta. 😉

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