Elgin Grade 86 Convertible

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Hoy me gustaría presentaros un reloj que se podría calificar como “especial”. He escogido el término especial con intención, ya que no es poco común. Dicho esto, tiene una particularidad que lo hace muy diferente al resto de los relojes de hemos ido viendo en nuestro apartado sobre los relojes de bolsillo ferroviarios.

Como reza el título de la entrada, se trata de un Elgin Grado 86 Convertible. ¿Pero que es un reloj “convertible”? Quizás antes de explicar sus características, convendría poner en claro algunos conceptos.

Es bien conocido por todos los aficionados a los relojes de bolsillo norteamericanos que hasta bien entrados en el s.XX, los calibres de los relojes se vendían separadamente de las cajas. Es decir, un cliente iba a una joyería y compraba primero un movimiento, y después el joyero le vendía la caja. El cliente así tenía múltiples opciones para elegir según su necesidad, gusto y posibilidades económicas. A continuación, podemos ver dos ejemplos publicitarios de ello.

Además, el cliente podía elegir el estilo de reloj que más le gustase o que necesitase en aquel momento. Los relojes de bolsillo, por norma general, suelen ser de dos tipos: “Hunter” o “Open Face”. Los relojes tipo “Hunter” llevan la corona y el sistema remontoir a las 3 h y los “Open Face” a las 12 h. Con unas imágenes lo ilustraremos mejor.

Hunter
Open Face

Las casas relojeras fabricaban calibres en estas dos configuraciones, que se adaptaban a cajas específicamente diseñadas para cada tipo.

Voy a hacer un inciso, pero uno que considero importante. Como ya hemos visto en anteriores entregas sobre los relojes ferroviarios, la industria relojera norteamericana se cimentó en el desarrollo de relojes para el ferrocarril. Estos relojes debían cumplir una normativa muy estricta que era dictada por una comisión especial del ferrocarril. En 1893 esta comisión dictaminó que todos los relojes que fuesen utilizados por trabajadores del ferrocarril fueran del tipo “Open Face”. Y aunque al principio las inspecciones eran menos rígidas, con los años se normalizó esta regla. Como podéis imaginar, la gran mayoría de fabricantes de relojes ampliaron su producción en beneficio de esta configuración o tipología de reloj.

Pero volvamos a la cuestión principal, que es explicar la naturaleza de un reloj “convertible”. Un reloj convertible es aquel que lleva en su calibre dos “remontoir”. Lleva dos sistemas (quizás sería más exacto decir uno sólo, pero que se puede cambiar de posición) para cargar el muelle principal. De este modo, un calibre “convertible” podía ser, con una sencilla operación, tipo Open Face o tipo Hunter, según el gusto del cliente. Quizás con unas imágenes lo podamos ver mejor. En la imagen de la izquierda podemos observar el vástago de la corona (en este caso situado en posición Open Face), pero también podemos apreciar la ranura donde se debería situar este vástago si quisiéramos el reloj tipo Hunter.

En la siguiente imagen podemos apreciar todos los elementos del calibre que componen este inusual sistema.

Por mucho que he buscado, no he podido encontrar ningún antecedente similar europeo con esta propiedad o característica de un calibre. Si que hay antecedentes de cajas inglesas giratorias, por ejemplo, la que incluimos en la siguiente imagen. También podemos incluir en esta categoría las denominadas cajas “cabriolet” utilizadas en relojes de alta gama suizos fabricados por Patek Philippe o IWC, una solución realmente más efectiva y menos costosa.

Fuente: https://mb.nawcc.org/threads/1860-james-hoddell-co-single-roller-fusee-in-18k-baldwin-co-convertible-case.161004/

Creo que esto me da derecho a pensar, que no a afirmar, que se trata de un invento genuinamente norteamericano. Es más, el documento más antiguo que ha llegado a mis manos sobre los calibres convertibles se trata de una patente del ingeniero de la compañía Elgin Charles Moseley, del que ya os hablé aquí. Esta patente está fechada en 1877, de la cual os dejo una referencia gráfica en las imágenes siguientes.

Podemos encontrar otros ejemplos de relojes convertibles dentro de la industria norteamericana como pueden ser de Trenton o de la NY Standard Watch Co., pero sin duda alguna fue Elgin quien desarrolló los calibres convertibles con mayor nivel de excelencia, como veremos más adelante.

Puestos ya en contexto, vamos a ver mi reloj y a relatar sus características.

Si nos vamos a las bases de datos existentes de Elgin, vemos que se trata del grado 86 con un tamaño 16S y que se fabricó en 1891. Elgin empezó a fabricar estos modelos en 1880 y los mantuvo en producción hasta 1895. Concretamente de este modelo se fabricaron 16.000 unidades, siendo al parecer en 1890 cuando tuvo más demanda, llegándose a fabricar durante ese año 3.000 unidades.

El calibre, como ya hemos visto, es convertible, con pletina de puentes y en concreto del tipo “3-Finger Straight”. Lleva 15 rubíes (en su momento de aparición era “fully-jewelled”) y esta ajustado a temperatura, isocronismo y a tres posiciones. Su regulador micrométrico también fue patentado por el Sr. Moseley. Estas características le conferían por derecho propio ser un “railroad Chronometer”, es decir, apropiado para su uso en el ferrocarril. Abajo podemos apreciar con más imágenes del calibre su excelente decoración

Para el ojo avezado en este tipo de relojes, no habrá sido difícil adivinar que su dial y agujas no son apropiados para este modelo. Efectivamente, son posteriores a su época y su dial (circa 1912) es inapropiado para servir en el servicio del ferrocarril según los estándares de la época. En la imagen inferior comparamos el dial de mi reloj con el que debería ser original de la época. La diferencia es notable. Huelga decir que es imposible determinar cuándo se produjo el cambio del mismo.

No me gustaría terminar este artículo sin antes hacer unas apreciaciones sobre el reloj en particular y sobre los relojes convertibles.

En mi búsqueda de información he podido constatar que, la inmensa mayoría de relojes de este tipo que se encuentran actualmente en el mercado, se venden sin caja. Esto me hace pensar que se vendieron originalmente en cajas de oro y que en algún momento de necesidad su propietario las empeñó. Este hecho, unido al elevado precio que tenían estos calibres (como vimos en el catálogo presentado más arriba) hace suponer que fuesen objeto de adquisición por clientes de alto nivel económico y no por trabajadores del ferrocarril.

Otros elementos, como la elegancia de sus diales con agujas Breguet o su tamaño 16S, algo más reducido que el de un reloj de ferrocarril normal de la época, refuerzan mi teoría. Pensad que la misma compañía Elgin vendía la pieza que puede considerarse su buque insignia en segmento ferroviario, el BW Raymond, a un precio inferior al grado 86 que nos ocupa. Se da el mismo caso con los grados 72 y 91, que valían casi el triple que el BW Raymond. Estos dos últimos llevaban 21 rubíes y se muestran en las imágenes inferiores (el 72 y el 91, respectivamente). Son considerados por los expertos como ejemplos de los mejores relojes norteamericanos jamás construidos y son un sueño para cualquier coleccionista.

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5 comentarios sobre «Elgin Grade 86 Convertible»

  1. Precioso Miquel. Una auténtica joya. Gracias por compartirlo.

  2. Que pasada de hilo Miquel, me he quedado fascinado con los calibres convertibles. No los conocía, y que pasada.

    Muchas gracias por el artículo amigo

    Saludos

  3. Muchas gracias por comentar. Celebro que os haya gustado

  4. Genial artículo y con una fantástica documentación del peculiar calibre con los dos remontoir.
    La esfera, que por cierto me encanta, quizás sea de los años 20, o eso me parece.
    El diseño del mecanismo de intercambio de tijas del mecanismo es sencillamente perfecta y de una simplicidad y funcionalidad de un gran ingenio.
    El tema de los grados que creo que se correspondían más a los números de serie que a las calidades de terminación son un poco liosas.
    Como te he dicho en muchas ocasiones, cuanto más voy conociendo la relojería americana del XIX, a través de artículos como este, más me asombra la perfección y diseños únicos que tenían estas manufacturas y que poco o nada tenían que envidiar a la suiza.
    Gracias y enhorabuena por la pieza.

    1. Muchas gracias Vicente por tus amables comentarios.

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