Tiempo Y Deportes. Parte I.

@javierreloj

Deporte Versus Tiempo

Todos tenemos un reloj talismán. En mi caso, es un Raketa olímpico, de Moscú 1980, que podéis ver en esta foto. Es una de mis piezas favoritas, sin duda alguna. Me lo pongo siempre que compite mi hijo en pruebas de natación. Creo que le trae suerte, aunque seguramente derive de los cientos de horas que dedica a entrenarse.

En una de estas competiciones, mientras miraba los tiempos en el marcador electrónico y las placas de llegada de Omega, se me ocurrió la idea de investigar sobre el cronometraje en el deporte. Para acotar un poco el tema, decidí centrarme en los Juegos Olímpicos de verano mayoritariamente, que es donde se ponen en uso las mejores tecnologías ya que son escaparates al mundo para las marcas relojeras.

A lo largo de las diferentes épocas, los instrumentos utilizados para cronometrar eventos en los Juegos Olímpicos han pasado por distintas etapas, empezando por el cronometraje manual, pasando luego por el cronometraje electromecánico y posteriormente el cronometraje electrónico de cuarzo, y por fin, por la transmisión de resultados en tiempo real.

Desde este punto de vista, podemos ver como el progreso es constante en la tecnología de cronometraje deportivo. La investigación científica ha permitido que la medición del tiempo sea cada vez más precisa, a la par con el mundo deportivo, donde con el tiempo se establecen nuevos récords.

Seguro que la mayoría de nosotros, aficionados a los relojes, siempre nos fijamos en las pantallas donde cronometran o ponen la hora del evento deportivo en cuestión, para ver de qué marca es. Nos vendrán a la cabeza muchas marcas. ¿Pero, realmente cuántas han sido patrocinadores en los Juegos Olímpicos de verano? A continuación mostraré un cuadro ilustrativo. Ya os adelanto que alguna de ellas me ha causado sorpresa porque lo desconocía, como es el caso de Longines.

AñoLugar de celebraciónCronometrador oficial
1896Atenas (Grecia)Longines
1900París (Francia)
1904St. Louis (Estados Unidos)
1908Londres (Gran Bretaña)
1912Estocolmo (Suecia)
1920Amberes (Bélgica)Heuer
1924París (Francia)Heuer
1928Ámsterdam (Holanda)Heuer
1932Los Ángeles (Estados Unidos)Omega
1936Berlín (Alemania)Omega
1948Londres (Gran Bretaña)Omega
1952Helsinki (Finlandia)Omega
1956Melbourne (Australia)Omega
1960Roma (Italia)Omega
1964Tokio (Japón)Seiko
1968Ciudad de México (México)Omega
1972Múnich (Alemania)Longines
1976Montreal (Canadá)Swiss Timing
1980Moscú (URSS)Swiss Timing, Heuer
1984Los Ángeles (Estados Unidos)Swiss Timing
1988Seúl (Corea del Sur)Swiss Timing
1992Barcelona (España)Seiko
1996Atlanta (Estados Unidos)Swatch
2000Sydney (Australia)Swatch
2004Atenas (Grecia)Swatch
2008Pekín (China)Omega
2012Londres (Gran Bretaña)Omega
2016Rio de Janeiro (Brasil)Omega
2020Tokio (Japón)Omega

Como vemos, Omega monopoliza los últimos años tras la firma de un contrato con el Comité Olímpico Internacional (COI), que seguirá en vigor hasta el 2032. Los Juegos de la XXXV Olimpiada, en 2032, marcarán 100 años desde el comienzo de la relación de Omega con el evento, que se remonta a los Juegos Olímpicos de 1932 en Los Ángeles. Pero mejor no adelantar acontecimientos, que más tarde en la entrada desarrollaremos esto mejor.

La pregunta obvía es por qué luchan las empresas relojeras por estos eventos. La inversión que deben hacer es muy grande durante los juegos en sí, al igual que en los años anteriores, específicamente en I+D. ¿Cuál es el retorno de la inversión?

Dejemos que esta pregunta nos la responda Robert Wilson (Seiko), vía una entrevista concedida después de los Juegos de Barcelona, cronometrados por la marca nipona. ¨No hay una forma real de medir el retorno de la inversión¨. ¨En los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 realmente noté una clara correlación entre nuestro cronometraje de las competiciones y un boom de ventas, especialmente en España. Ese ya no es el caso hoy en día¨. Este negocio no es un centro de ganancias para Seiko, a diferencia de Swiss Timing, por ejemplo. Entonces, ¿por qué persisten en hacerlo? ¨En primer lugar, por razones lógicas de visibilidad. Con 700.000 personas en el estadio durante diez días, una audiencia de TV y en línea de 6.000 millones de personas para los Juegos Olímpicos, nuestro logotipo está a la vista en las pantallas y también emitimos un reloj especial para la ocasión¨.

Dejaremos los temas comerciales para centrarnos en el tema de cronómetros, aunque tengo que confesar que leí cosas muy interesantes durante la preparación de esta serie de artículos sobre marcas comerciales y eventos deportivos, como fútbol, golf, F1, etc.

Las Olimpiadas En La Antigua Grecia

Ya estaréis todos pensando que no existían cronómetros en aquella época que no fueran relojes de sol o relojes de arena, ambos inútiles para el cronometraje. Otra opción hubiese sido pedir ayuda al dios Chronos, pero creo que no estaba por la labor. En realidad, en las antiguas olimpiadas, el tiempo no era lo importante. Lo único que importaba era quién ganaba. Quedar segundo, o último, era lo mismo. Sólo el primero recibiría una corona de laurel y subiría a lo más alto del Olimpo.

Antecedentes Del Cronometraje Deportivo

Antes de que se organizaran los Juegos modernos, a partir de 1896, es necesario destacar algunos momentos clave de la evolución de los relojes y su utilización en el ámbito deportivo. Evidentemente, antes de 1896, se disputaban pruebas deportivas de forma individual, como maratones, carreras populares, hípicas, etc. que necesitaban de una herramienta para medir los tiempos.

En 1721, George Graham (1673–1751), colocó por primera vez una tercera aguja en un reloj, para que pudieran contarse los segundos. No sorprende, pues, que las primeras carreras cronometradas tuvieran lugar poco después, específicamente en Inglaterra en 1731, y no fueron eventos de atletismo, sino carreras de caballos.

George Graham

El segundero fue un avance suficiente para cronometrar eventos de atletismo como maratones. Pero, para eventos de atletismo sobre distancias más cortas, los segundos eran una unidad de tiempo demasiado larga para diferenciar los tiempos de los competidores. Sería raro que dos atletas alcanzaran al mismo tiempo la línea de meta de un maratón. Sin embargo, en una prueba de 100 m, es mas que probable que dos, o más atletas, llegasen a la meta en el mismo segundo.

Las primeras carreras de seres humanos que comenzaron a cronometrarse fueron en la Universidad de Oxford, en 1850. Los tiempos se tomaban con una resolución de ½ segundo. Se utilizaba el modelo de cronómetro inventado por Abraham-Louis Breguet. Las carreras no se cronometrarían con una resolución de ⅕ de segundo hasta 1862.

Abraham-Louis Breguet

Durante muchos años, los tiempos de carrera oficiales se registraron en quintos de segundo a pesar de que existía tecnología para cronometrar en décimas de segundo.

No fue hasta la segunda mitad del siglo XIX que surgió la idea del cronómetro moderno, un reloj con una aguja extra, controlado por un botón individual que le permitiese iniciarse, detenerse y reiniciarse.

La posibilidad de saber exactamente quién era el atleta más rápido, en términos absolutos, provocó una avalancha de carreras organizadas hacia finales de siglo XIX, especialmente en los Estados Unidos y en Gran Bretaña. Sin embargo, debido al sesgo percibido por parte de los jueces, junto con dudas sobre la fiabilidad de los instrumentos utilizados en el cronometraje, los registros logrados durante este período han sido cuestionados desde entonces.

Enormes avances en el cronometraje se produjeron con el resurgimiento de los Juegos Olímpicos. El cronómetro ya no era solo un dispositivo, sino una necesidad. Sin él, ¿cómo se compara una carrera de un atleta en Estados Unidos y esa misma carrera de otro atleta en Europa? o ¿cómo comparamos a los atletas en diferentes series clasificatorias para una final? o ¿cómo podemos crear un listado de récords para una prueba determinada? Todas estas preguntas, que hoy en día nos pueden parecer algo absurdas, suponían un gran problema para los organizadores de eventos deportivos de la época.

Y por fin llegaron los primeros Juegos Olímpicos de la edad moderna, tema principal de este artículo.

Juegos Olímpicos Modernos

A finales del siglo XIX, el Barón Pierre de Coubertin organizara los Juegos Olímpicos de Atenas en 1896, conocidos oficialmente como Juegos de la I Olimpiada, y los primeros Juegos modenos.

Juegos Olímpicos, 1896 Atenas

En 1896, un cronómetro manual de Longines se convirtió en el cronometrador oficial de las primeras Olimpiadas modernas en Atenas. Los jueces usaron sus propios cronómetros para tomar los tiempos, lo que causó problemas bastante grandes a la hora de determinar la precisión de los resultados. No solo existía el problema del posible error humano, sino que los diferentes cronómetros tenían diferentes niveles de precisión.

Para hacernos una idea de los problemas que aparecieron, el atleta estadounidense Thomas Burke ganó la final de 100 m. Fue, según los dispositivos de cronometraje de la época, 0,2 segundos más rápido que el segundo, el atleta alemán Fritz Hoffmann. Con esos márgenes tan pequeños, cualquier pequeño error podría dar ganador a un atleta por el tiempo tomado, pero visualmente ser otro el que hubiese llegado primero. Los jueces de la carrera se dieron cuenta de la necesidad de desarrollar aún más la precisión de los aparatos de cronometraje. ¡El COI sabía que necesitaba llamar a los expertos! Y al cabo de los años empezaron a verse los resultados del I+D en el cronometraje deportivo.

Juegos Olímpicos, 1908 Londres

Estos Juegos fueron los últimos en el que jueces y árbitros eran todos del país anfitrión. A partir de los siguientes Juegos de Estocolmo, los jueces empezaron a ser de diferentes nacionalidades. Desgraciadamente, como cada juez ponía su propio cronometro, esto supondría más caos todavía por ser cronómetros originarios de diferentes marcas y países. De nuevo, tocaba buscar soluciones al problema.

Juegos Olímpicos, 1912 Estocolmo

Los Juegos de Estocolmo fueron pioneros en cuanto a tecnología se refiere. Los cronómetros eléctricos se utilizaron por primera vez, en lugar de dispositivos de mano básicos. También se introdujo una cámara para capturar la llegada de los atletas, conocido como el ¨photo finish¨.

En la fotografía superior se puede observar como los jueces, tomando como referencia un listón en la línea de meta, paran sus cronómetros eléctricos (ver el cable que sale de sus manos). Sin embargo, los resultados obtenidos de cronómetros eléctricos no fueron totalmente satisfactorios, ya que eran operados por personas, suponiendo un margen de error considerable, de aproximadamente 0,2 segundos. Dado que una carrera olímpica de 100 metros dura unos 10 segundos aproximadamente, esto podría ser equivalente a dos metros, una distancia muy grande para este tipo de eventos. De todos modos, es muy de destacar que se empezaron a dar los primeros pasos con cronos eléctricos.

Juegos Olímpicos, 1920 Amberes

La primera compañía en asumir el desafío establecido por el COI para cronometrar los juegos fue Heuer (ahora TAG Heuer).

En 1916, Heuer desarolla el ‘Microsplit’, un cronómetro con una precisión de una centésima de segundo, y con capacidad para medir tiempos parciales, gracias a su botón de parada y realcance. Estos nuevos desarrollos revolucionaron la ciencia, la industria y la relojería en general. Hicieron de Heuer la elección natural como proveedor oficial de instrumentos de cronometraje para los Juegos Olímpicos de 1920.

El ‘Semikrograph’ y el ‘Semicrosplit’ son capaces de medir el tiempo en unidades de 1/50 de segundo. La versión ‘Semicrosplit’ puede medir dos eventos simultáneamente gracias a su mano fly-back.
Heuer también presenta el ‘Mikrograph’ y el ‘Microsplit’, los primeros cronómetros deportivos del mundo con precisión de 1/100 de segundo.

Como nota aparte, pero indudablemnete de interés, es destacable que estas piezas se cotizan bastante entre los aficionados a la horología, por motivos que deberían ser bastante obvios. Un Microsplit de Heuer, en buenas condiciones, puede adquirirse por unos €1.200, por ejemplo.

Juegos Olímpicos, 1924 París

Heuer continua con la hegemonía en el cronometraje, y en París continúa siendo el cronometrador oficial de los Juegos Olímpicos.

Juegos Olímpicos, 1928 Amsterdam

Estos serían los últimos Juegos de Heuer en solitario.

La competencia lucha por desbancarlos de esta cita deportiva tan importante. Como ya cubrimos anteriormente, era un escaparate al mundo para dar a conocer la marca y todos quieren ese escaparate. Longines desarolló un cronómetro de bolsillo que podía medir con una precisión de 1/100 de segundo, pero aun así, no consiguió los siguientes Juegos Olímpicos, siendo Omega la ganadora.

A pesar de la precisión que se había logrado en el cronometraje de carreras deportivas, seguía habiendo controversias. Las carreras cortas en pista, en contraste con las carreras largas sobre asfalto, requieren un mayor nivel de precisión. Son carreras muy rápidas. Dos atletas pueden llegar a la línea de meta casi al mismo tiempo. En varios eventos, se registró el mismo tiempo para el primer y segundo lugar. En este punto, las cámaras fotográficas ubicadas en la línea de meta tenían que decidir quién era el ganador, pero a menudo esto resultó en más controversia porque las fotos contradecían los resultados oficiales del cronometraje.

Juegos Olímpicos, 1932 Los Ángeles

Omega se convirtió en el primer cronometrador oficial de los Juegos Olímpicos en 1932. Se asociaron con el COI, y desde entonces hasta el presente mantienen una colaboración estrecha.

En esta ocasión, Omega suministró sus propios cronómetros a los jueces para que todos fueran iguales y estuviesen testados de la misma manera. La empresa envió 30 cronógrafos (calibre olímpico 1130) de alta precisión, capaces de capturar resultados con una resolución de una décima de segundo. También envió un relojero, para las posibles reparaciones que fuesen necesarias. El número de cronometradores enviados a los Juegos Olímpicos en 1932 fue de 45.

Por primera vez en la historia de los Juegos Olímpicos se usa, de forma experimental, el cronometraje eléctrico para las pruebas de velocidad, conjuntamente con el cronometraje manual. En el cuadro de resultados de los tiempos cronometrados que mostramos más abajo, se reflejan ambos tiempos, el primero siendo el manual y el segundo, entre paréntesis, el eléctrico.

Evento
100 metrosEddie Tolan
Estados Unidos
10,3 (10,38) =RM
Ralph Metcalfe
Estados Unidos
10,3 (10,38) =RM
Arthur Jonath
Alemania
10,4 (10,50)

Quería resaltar estos resultados en concreto porque esta prueba desató una gran polémica, ya que Eddie Tolan y Ralph Metcalfe marcaron el mismo tiempo. Después de horas de discusiones entre árbitros y consultas a las películas tomadas por la cámara de llegada, adjudicaron la victoria a Eddie Tolan, pero el record del mundo se lo adjudicaron a ambos. Hoy en día, con la tecnología actual, esto no hubiera ocurrido.

Juegos Olímpicos, 1936 Berlín

Estos Juegos son especialmente recordados por las cuatro medallas de oro que ganó Jesse Owens (EE.UU.) , y la espantada de Hitler del estadio para no tener que darle la mano a un hombre de raza negra.

En esta ocasión, Omega envió 185 relojes. Todavía sorprende que ninguna empresa relojera alemana se hiciera cargo de este evento, sobre todo por el periodo, cuando la Alemania Nazi estaba en pleno auge.

Periodo Entre Juegos Olímpicos De 1936 y De 1948

El mundo está inmerso en la Segunda Guerra Mundial y no se celebran los Juegos ni en 1940 ni en 1944. Sin embargo, en la neutral Suiza, los relojeros de Omega siguen investigando los relojes de precisión. Esta investigación perseguía claramente fines militares, pero estos avances se aplicarían más tarde al ámbito del deporte.

Juegos Olímpicos, 1948 Londres

Omega trae a estos juegos el ¨Magic Eye¨, la primera cámara fotográfica de llegadas desarrollada por la British Race Finish Recording Company, que trabajó con los dispositivos de sincronización. Omega ya utilizó la célula fotoeléctrica por primera vez en losJuegos Olímpicos de invierno de 1948 en St. Moritz. Fue en estos Juegos cuando las máquinas comenzaron a superar a los seres humanos por su precisión en el cronometraje.

Continuará…

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4 comentarios sobre «Tiempo Y Deportes. Parte I.»

  1. Muchas gracias por tu gran trabajo Javier. Es ameno y muy didáctico. Agradecer también la labor de edición creada por nuestro amigo Adam.

  2. Miguel (Hoja roja) creo recordar tiene un cronometro de Moscú 80. A ver si lo cuelga en la galería

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