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Grand Seiko Spring Drive SBGE249

@aviation_watch

Spring Drive

En la anterior entrada sobre los cuarzos de alta precisión repasamos los límites en términos de exactitud y precisión de los movimientos mecánicos. Éstos vienen principalmente marcados por los altísimos costes que habría que incurrir para mejorar rendimientos. En el citado artículo describimos extraordinarias innovaciones tecnológicas que desgraciadamente resultaban demasiado caras y que por ello no han derivado en relojes comerciales.

Sin embargo, una de las alternativas para la mejora de los calibres mecánicos, relativamente asequible, es la solución híbrida que presentó Grand Seiko en el año 2004. Obviamente estamos hablando del calibre automático Spring Drive, y en concreto del 9R65 que debutó tras más de 25 años de desarrollo y unos 600 prototipos. Ofrecía un rendimiento de ±1 s/día y ±15 s/mes.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es 2004_16090543183181_jpg.jpg
Fuente:
https://www.grand-seiko.com/global-en/about/history

En breve, Grand Seiko introdujo complicaciones adicionales, y con el tiempo, mejoras. En el 2005, salió el calibre 9R66 que añadió la funcionalidad de GMT. En el 2007, se lanzó el calibre 9R86, con función de cronógrafo. En el 2010, se presentó el calibre automático 9R15, con un rendimiento todavía más preciso de ±0,5 s/día y ±10 s/mes. En el 2016, se lanzó el calibre 9R01, una versión de carga manual del Spring Drive con triple barril y 8 días de reserva de marcha. El año pasado, debutó el calibre 9R02, otra versión de carga manual, esta vez con 3,5 días de reserva de marcha.

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Fuente:
https://www.grand-seiko.com/global-en/about/movement/springdrive

Para acabar esta revisión de los calibres Spring Drive, el mes pasado y con ocasión del 60 aniversario de la marca, fue lanzado el calibre 9RA5, una versión automática mejorada en muchos aspectos. En primer lugar, es mucho más fina (5,0 mm, en vez de 5,8 mm). Además, añade una reserva de marcha de 5 días y un regulador nuevo.

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Fuente:
https://www.grand-seiko.com/global-en/news/pressrelease/20200305-10

Esta creación, atribuible a la extraordinaria dedicación al proyecto de Yoshukazu Akahane, es una de las grandes señas de identidad de la división de lujo nipona del grupo SEIKO. En el 2018, aBlogtoWatch publicó una maravillosa entrevista a este increíble relojero.

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Fuente:
https://www.ablogtowatch.com/grand-seikos-master-watchmaker-interview-yoshifusa-nakazawa/

Antes de explorar el reloj protagonista de esta entrada, cabe definir lo que es un calibre Spring Drive.

A pesar de ser una tecnología perfectamente reproducible, hoy en día sigue siendo el único híbrido de reloj impulsado mecánicamente, pero regulado vía un circuito con cristal de cuarzo, propulsado por la parte mecánica sin necesidad de batería.

El Spring Drive es el resultado de la gran experiencia que combina Grand Seiko tanto en el mundo de los relojes mecánicos como los de cuarzo. Las ventajas de esta solución híbrida son evidentes. La parte mecánica proporciona el par necesario para desplazar grandes (y bellamente acabadas) agujas, además de generar la energía para el circuito electrónico. Éste, a su vez, permite un control del tiempo excepcional.

Grand Seiko proporciona una descripción muy completa de la tecnología Spring Drive en su web, y no es nuestra intención repetir todo este material en esta publicación. Dicho esto, lo resumimos a continuación.

En la ausencia de un balance para transmitir la energía acumulada en el muelle al mecanismo que hace girar las agujas, un reloj descargaría toda su energía rápidamente. Para reemplazar el balance, la tecnología Spring Drive usa el denominado “Tri-Syncho Regulator”, que básicamente controla el ritmo de descarga del muelle.

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Fuente:
https://www.grand-seiko.com/global-en/about/movement/springdrive

Este regulador incorpora tres elementos: un circuito integrado, un cristal de cuarzo y un freno electromagnético. Usa tres tipos de energía: la energía mecánica acumulada en el muelle, la energía eléctrica para alimentar el circuito integrado y controlar la referencia del oscilador de cuarzo, y la energía electromagnética para frenar el rotor que sustituye al balance.

La descarga del muelle es aprovechada por el rotor para generar corriente eléctrica, al igual que una dinamo. El rotor está diseñado para girar ocho vueltas completas cada segundo, y mientras gira genera una corriente mínima, pero suficiente, para alimentar los componentes electrónicos, incluido el cuarzo que vibra a 32.768 Hz y que proporciona una precisa referencia del tiempo al circuito integrado. Éste último compara la referencia del cuarzo con la velocidad del rotor. Lo frena intermitentemente en caso de detectar que gira demasiado rápido, vía un freno electromagnético.

La tecnología Spring Drive, en mi experiencia, es bastante divisiva entre los aficionados. Muchos ven en la regulación electrónica una especie de ventaja obtenida de modo injusto; como el dopaje en el deporte, vaya. Por ello, no lo consideran un reloj mecánico. Otros admiran la tecnología por lo única que es, además de por el extraordinario conjunto que ofrece Grand Seiko, es decir relojes hechos y acabados a mano con unas calidades excepcionales a unos precios que parecen razonables comparado con lo que ofrecen otras marcas.

Yo, como ya hice referencia en el anterior artículo, tengo muy pocas manías y disfruto de todo tipo de relojes, entre los que incluyo el Grand Seiko SBGE249 que presento en detalle a continuación.

SBGE249

Esta pieza, de una serie limitada de 250 unidades, es fruto de una colaboración entre Grand Seiko y Timeless Luxury, uno de sus distribuidores norteamericanos de la marca. Se comercializó a partir de agosto del 2019.

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Fuente:
https://timelessluxwatches.com/product/grand-seiko-sbge249/

Anticipándome a esta entrada, he llevado el reloj puesto toda esta última semana, abandonando mi rotación habitual, o más bien espontánea en mi caso. Os presento a continuación un carrusel con las imágenes de la semana.

Es una pieza con calibre Spring Drive 9R66, que incorpora complicaciones de GMT y reserva de marcha. Este calibre automático lleva 30 rubíes y tiene 72 horas de reserva de marcha. Ofrece una precisión de ±1 s/día y ±15 s/mes, unos números que cumple sin dificultad alguna, en mi experiencia.

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Fuente:
https://www.grand-seiko.com/global-en/about/movement/springdrive/9r66

Su inspiración son dos clásicos de Grand Seiko, el SBGA125 (el Blizzard) y el SBGA211 (el Snowflake), pero el resultado es claramente único.

A diferencia de los modelos anteriores, ambos acabados en titanio, el SBGE249 viene presentado en acero inoxidable, aunque comparte los 41 mm de diámetro que tiene el Snowflake (el Blizzard tiene 40 mm). Esta elección de material obviamente le aporta más masa y presencia en la muñeca que el afamado Snowflake.

El SBGE249 añade más toques azules. Además del segundero azul, ya incluido en los modelos que han servido de inspiración para este serie, la aguja de GMT y el del indicador de reserva de marcha también están acabadas en azul pulido. El contraste con las agujas pulidas cromadas de la hora y los minutos, tipo dauphine, es muy llamativo.

Los marcadores de hora aplicados son los clásicos de Grand Seiko, y los numerales del GMT están colocados en el anillo interior del bisel, manteniendo así la esfera relativamente limpia.

La complicación de la reserva de marcha en el dial, que en mi experiencia es igual de divisiva que el calibre Spring Drive, tiene los marcadores azules al igual que la aguja.

Dicho todo esto, el detalle más impactante de la pieza es su esfera. Esto no extrañará a los fans de la marca, ya que destaca precisamente por sus diales. Pero en este caso, se ha logrado algo verdaderamente espectacular. La inspiración vuelve a ser la naturaleza, algo a lo que recurre el estudio de Grand Seiko con frecuencia. En este caso son la nieve y el hielo los que sirven de inspiración, y en concreto una tormenta de nieve (“blizzard” en inglés).

La estructura tridimensional del dial ya se utilizó en el SBGA125, pero a diferencia de este modelo, en este caso la esfera es plateada, aunque aparenta ser blanca. Le da un carácter increíblemente dinámico, y proporciona destellos relucientes dependiendo del ángulo del observador. La verdad, es muy difícil de transmitir con palabras lo que aporta este dial. Sólo puedo remitiros a las imágenes para que apreciéis lo que os describo.

El reloj viene equipado con un armis estupendo, magníficamente acabado y con cierre de mariposa. Yo conseguí ajustarlo bien a mi medida, pero es de destacar la falta de micro ajustes, una omisión que en estos rangos de precio es imperdonable. De todos modos, como habréis observado en las imágenes, mi preferencia es equiparlo con una correa, de cuero azul marino en este caso (y una de ante vintage azul oscuro durante los primeros días de la puesta). A mi ver, el afamado pulido Zaratsu de la marca es mucho más apreciable cuando el reloj lleva correa que con el armis puesto.

Para acabar, os presento un breve vídeo celebrando la semana de puesta de la pieza, en plan caleidoscopio para representar los siete días. Tiene un minuto de duración y os permitirá observar el hipnótico barrido constante de la segundera.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

8 comentarios en «Grand Seiko Spring Drive SBGE249»

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