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Coleccionar: Mi Nueva Normalidad

@arthurggonzaleswtcot

He sido aficionado y coleccionista de relojes durante más de 40 años. Recuerdo mi primera compra como si fuera ayer mismo. Hoy comparto la última dirección tomada en este largo viaje.

Nota del editor:

El contenido de esta entrada proviene de un compañero aficionado a los relojes, Arthur G. Gonzales, afincado en Texas y administrador del grupo de Facebook Watches, The Collection of Time (WTCOT).

Reproducimos con permiso esta versión editada, traducida y ampliada de contenidos publicados el 27/03/2022 en WTCOT.

Ese primer reloj, un Must de Cartier Tank, lo compré en otoño de 1982 en una boutique de la marca. Adquirir este reloj consumió hasta el último centavo que teníamos yo y mi novia de aquel entonces. ¡Vaya recuerdo! Eso sí, el reloj duró más que la novia.

Aquí lo podéis ver. Notaréis que todavía conservo la correa original.

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El Must de Cartier.
Fuente: WTCOT

No estoy muy seguro de cuál es mi parte favorita de coleccionar relojes, si la “caza” o esa primera puesta tras concluirla.

Cuando empecé a coleccionar (con apenas cuatro años 😜) no había eBay, ni Chrono24. De hecho, no había ni internet. La “caza” entrañaba salir al mundo real, físicamente, para “cazar”. Ya fuesen joyerías, casas de empeño, tiendas de segunda mano, rastros o a través de un limitado número de mercantes en el mercado gris. Comprando de estos vendedores se podían obtener verdaderas gangas. No como hoy en día.

Echo de menos la “caza”, la de antaño. Nunca sabías lo que buscabas, o lo que ibas a encontrar. Pero lo sabías nada más verlo… Ese tipo de hallazgos es precisamente lo que hacía de esos relojes piezas especiales. Una vez comprado, lo admiraba, lo traía a casa y lo admiraba de nuevo. Luego experimentaba con distintas correas o brazaletes, quizás trasteaba con él… O me sentaba a mirarlo una vez más, complacido con la compra.

Hoy en día, comprar relojes es cuestión de un click, “añadir al carrito”, compartir datos y esperar a que llegue. No es lo mismo.

A lo largo de mi camino, la pasión por “coleccionar” relojes derivó en algo enfermizo. Pasé de coleccionar relojes que disfrutaba comprando a añadir piezas que otros pensaban que debía tener: como inversión, o por seguir la última tendencia, o porque se trataba de un reloj muy difícil de obtener. ¡Metas pésimas!

Sucumbí a esta carrera de ratas. Lo admito, perdí de vista lo que antaño había una verdadera pasión por los relojes.

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Fuente: WTCOT

Si alguien me pregunta el motivo de la compra de los relojes que he añadido a mi colección en los últimos años, probablemente no podría decírselo.

Creo que el último reloj que compré con un verdadero significado fue en febrero de 2020, cuando finalmente adquirí mi grial de jubilación, el Rolex GMT-Master II, ref. 126710BLRO (también conocido como “Pepsi”).

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Rolex GMT-Master II, Ref. 126710BLRO (“Pepsi”).
Fuente: WTCOT

¿Me he alejado del coleccionismo de relojes? A veces parece que mi afición a los relojes ha llegado a su meta.

Por ejemplo, durante una parada reciente en el banco, decidí mirar dentro de mi caja de seguridad. Contenía muchos relojes que habían pasado directamente del vendedor a la caja fuerte. Pensé para mis adentros, “esto no es coleccionar relojes”, esto es acaparar. Decidí en ese mismo momento empacarlos y deshacerme de todas esas compras impulsivas. Mantendría algunas piezas memorables, pero en su mayor parte saldrían de la colección. Realmente no importaba el reloj ni la marca, simplemente era algo que tenía que hacer para recobrar la serenidad.

Fue difícil separarse de estos relojes (eran alrededor de 30), pero por suerte fue una sensación pasajera. Muy pronto me di cuenta de que no había conexión alguna con esos relojes, no había “factor X”. Puede que algún día vuelva a tener estos relojes, pero será por los motivos correctos, no por satisfacer una obsesión.

Lo que queda de mi colección son unos 250 relojes, más o menos.

Pueden ser demasiados, no lo dudo, pero lo que he descubierto de lo que queda de mi colección es que, sin querer, he mantenido los relojes con historia personal. Este mero factor me enorgullece de poseerlos: son míos, pero detrás de cada uno de ellos hay un recuerdo… Creo que ser un entusiasta o coleccionista requiere este tipo de conexión.

Ahora es el momento de sentarme y volver a familiarizarme de nuevo con cada pieza. Fotografiarlos, archivar la documentación de cada uno de ellos y tal vez hasta de escribir un libro…

La moraleja de esta historia es que debéis comprar lo que queráis, pero no permitáis que la presión de las masas o las redes sociales dicten la dirección de vuestra colección. En algún punto del camino, yo perdí esto de vista, aunque he vuelto a la senda correcta. Por ello, ahora estoy mucho más feliz con mi colección de relojes y de hecho he recobrado el vigor por coleccionar. Imagino que en breve volveré a ser un coleccionista energizado.

Concluyo con una selección de algunas piezas de mi colección. No están en ningún tipo de orden, pero todas comparten que representan mucho para mí y tienen una historia que contar, por lo menos a título personal.

Este Rolex Oyster Perpetual ref. 6605 es de circa 1959. Lo compré como reloj de “año de nacimiento” para quedármelo. Lo conseguí a través de un trato con el compañero del grupo Matt Durbin.

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Fuente: WTCOT

Este Omega Seamaster Polaris Chronograph es de finales de los años 80. Lo obtuve de una señora mayor que regularmente vendía relojes desde el maletero de su coche, en eventos organizados de este tipo. Tras años de negociación, finalmente aceptó mi oferta. Ninguno de los dos sabía en aquel entonces que tan sólo necesitaba una pila nueva. Es uno de los pocos relojes de cuarzo que conservo en la actualidad.

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Fuente: WTCOT

Este Rolex Submariner ref. 1680 es de circa 1979. Lo compré para conmemorar, con bastante retraso, los 20 años de vida que llevó graduarme. Necesitaba cualquier tipo de “excusa”, pues es una compra bastante reciente.

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Fuente: WTCOT

Este Elgin mecánico vintage es un regalo de un compañero aficionado, Rob Praydis. Funciona a la perfección. Aunque no puedo datarlo con precisión, diría que es de finales de los años 30 o principios de los 40. Funciona de maravilla.

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Fuente: WTCOT

De finales de los años 60 o principios de los 70 está este Ingersoll Mickey Mouse mecánico. ¿Por qué me importa? Pues porque fue el primer reloj que desmonté para restaurarlo y darle un servicio. Sigue funcionando perfectamente.

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Fuente: WTCOT

Este Ventura COSC Chronometer es de mediados de los años 90. Es una creación del afamado diseñador y arquitecto Hannes Wettstein, uno de 25 diseños de relojes antes de su muerte prematura en el 2008. En la actualidad tengo 10 piezas de su colección “Design on Time”. Mi meta es obtenerlas todas.

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Fuente: WTCOT

Este Rolex Oyster Perpetual ref. 5015 es de 1948. Es un reloj que perteneció a mi suegro, habiéndolo adquirido en su juventud. Estuvo en una caja de seguridad durante más de 60 años. Está en un estado original excepcional siendo su única intervención un servicio de mantenimiento.

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Fuente: WTCOT

Este hermoso SEIKO Day/Date (ref. 6309-7008) es de 1976. Lo adquirí en una casa de empeños de un contenedor con la etiqueta “surplus” (que viene a significar desechos). Meramente requería un poco de trasteo y mimo para recobrar su lustre.

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Fuente: WTCOT

De finales de los años 70 tengo este Bucherer “Officially Certified” Day/Date. Fue un regalo de un señor adinerado que estaba liquidando su colección. Recuerdo que compartimos una conversación amena durante horas, siendo una de las ocasiones y personas que más contribuyeron a que empezase a coleccionar relojes.

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Fuente: WTCOT

Este SEIKO Sealion Automatic Day/Date GR-220 (ref. 8306-8090) es de 1967. Lo adquirí en una exhibición de relojes, a cambio del reloj que llevaba en la muñeca en aquel momento, un SEIKO Champion vintage.

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Fuente: WTCOT

Por último, este SEIKO Diver (ref. 7002-7001) de 1995 fue el primer reloj que adquirí para practicar esnórquel, en un viaje a Acapulco con mi gran amigo Mike Hastie.

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Fuente: WTCOT

Obviamente os he mostrado una mera pincelada de mi extensa colección, pero creo que cumple con el propósito de transmitir que cada uno de los relojes que he decidido mantener significa algo para mí.

Y acabo proponiéndoos un ejercicio. Voluntario, claro está. ¿Por qué no repasáis vuestras colecciones para determinar lo que os “dicen” los relojes? Si no os dicen nada, imagino que ya sabéis lo que tenéis que hacer.

4 comentarios en «Coleccionar: Mi Nueva Normalidad»

  1. Fantástico artículo. Va muy en la línea de lo que me ocurrió a mí hace un tiempo y que también expliqué en un artículo en esta casa. La verdad es que llega un punto en el que te das cuenta de que en vez de disfrutar de los relojes simplemente los estás acaparando sin más, y eso no es disfrutar. Bravo por este ejercicio de reflexión y autoconocimiento. 🙂

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