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El Reloj Que Me Hizo Llorar: Omega Seamaster 166.010

@horology_cr

Hoy quiero compartir una reseña algo íntima, pero que creo puede demostrar que esta afición para muchos de nosotros va más allá de un valor monetario. El verdadero valor de nuestros relojes es el que nosotros les damos.

Nota del editor:

El autor de este artículo, Adrián Carballo, es administrador del grupo de Facebook Horology CR: Todo Sobre Relojes, situado en Costa Rica,

Esta entrada es una versión editada y ampliada de contenido publicado el 2/3/2022 en Facebook.

Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/



Quiero empezar esta reseña con una sencilla pregunta: ¿qué reloj os ha hecho llorar?

Y es que, si somos objetivos y analizamos las cosas con la mente fría, algo como un reloj no debería tener el poder de mover nuestros sentimientos, ¿o sí? Muchas veces en nuestro afán de coleccionistas agregamos piezas con el pretexto de ligarlas a un momento especial de nuestras vidas: un nuevo empleo, un cumpleaños, un matrimonio… En fin, he leído historias de historias. Y está bien, creo que es importante ese valor sentimental que le podemos dar a un reloj, así de esa manera podemos crear un vínculo, el cual puede evitar que en algún momento de ansiedad queramos vender o intercambiar dicha pieza especial.

Sólo para dar un ejemplo, para celebrar mis 40 años decidí auto regalarme un Bulova Lunar Pilot. Aunque es un reloj que me encantaba, terminé vendiéndolo; el motivo, su tamaño. Los 45 mm de diámetro simplemente eran demasiados para mi muñeca de 17.5 cm. Así que tomé la decisión de venderlo (no sin algo de dolor), demostrando que algunos vínculos en verdad no son tan fuertes como creemos.

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Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Pero algunos relojes indudablemente sí están ligados con acontecimientos especiales en nuestra vida. Por ejemplo, la historia del reloj protagonista de este relato viene de muy atrás y es muy personal.

El 8 de agosto de 1926, Victoriano Carballo Jiménez, mi papá y el segundo de 17 hermanos, nació en Tibás, Costa Rica. Víctor, como lo conocía todo el mundo, se marchó a México a estudiar medicina con mucho esfuerzo por parte de mis abuelos paternos. Algunos años después regresó a Costa Rica para ejercer su profesión. Fue un doctor muy querido en la ciudad de Cartago, pero además también fue un coleccionista de relojes.

Lamentablemente, mi papá falleció el 20 de noviembre de 1991, después de luchar durante más de un año contra el cáncer. En el momento de su muerte, yo tenía 10 años. Recuerdo su pérdida con gran dolor, en verdad fue lamentable no poder compartir más a su lado. Dentro de los recuerdos que aun mantengo en mi mente, se me aparecen algunos de sus relojes, no con detalles muy específicos, pero sí los suficientes como para saber que eran importantes para él y que en verdad los disfrutaba.

Muchas veces he oído que esta pasión por los relojes se hereda, se trae en la sangre. En verdad no puedo asegurarlo, lo que sí os puedo asegurar es que cuando decidí meterme en serio en esta afición de la horología tenía muy vivo el recuerdo de mi papá y desde esos primeros momentos hubo un reloj que, sin saberlo, iba a ser mi mayor grial: un reloj que le hubiera pertenecido. Por temas sobre los cuales no es necesario entrar en detalles, de adulto no he mantenido una relación particularmente cercana con mis hermanos. Por tal motivo, aunque yo sospechaba que ellos podrían tener los relojes de mi papá, nunca tuve la confianza para acercarme a ellos y preguntar sobre los mismos.

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Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Pero este mundo de la horología es maravilloso.

Gracias a una publicación en HorologyCR y en mi perfil personal de Facebook, resultó que uno de mis hermanos se unió al grupo. Casi de inmediato me contactó para hablarme un poco de los relojes de mi papá. Ese fue un día que me llenó de emoción, al escuchar detalles acerca de su afición. Marcas como Hamilton, Bulova, Omega o Vacheron Constantin formaron parte de su preciada colección.

Y más allá de eso, mi hermano compartió conmigo fotos de los relojes de nuestro papá que había conservado: dos Omega y un Vacheron Constantin.

Con respeto ofrecí comprar uno de ellos y quedamos en vernos un día para conversar del tema. Pasaron algunos meses y el tema no volvió a mencionarse. Intercambiamos algunos mensajes de la afición que compartíamos, pero nada más.

Hasta que llegó el 28 de noviembre del 2021, día en el que celebraba mi 41º cumpleaños y además ocho días después del trigésimo aniversario de la partida de mi papá.

En una pequeña celebración familiar, me llevé la sorpresa de mi vida. Después de cantar el acostumbrado cumpleaños feliz, mi esposa llegó con un regalo “sorpresa” (lo cual era esperable, ya que normalmente nos damos regalos sorpresa, aun cuando acordamos no regalarnos nada). En una caja de madera, mi esposa había colocado 41 fotos, una por cada año de mi vida. Sin embargo, en el fondo de la caja había algo más, una pequeña caja de cartón que contenía un tesoro: así es, el reloj de mi papá.

Acompañaba al reloj un mensaje que terminó de provocar desde lo más profundo de mi ser un llanto y un sentimiento que muy pocas veces he experimentado. El mensaje decía literalmente. “A mi hijo, aunque se hayan acabado las páginas de mi vida, sé que sos uno de mis mejores capítulos, mantenme siempre en tu corazón, porque siempre estarás en el mío. Te amé siempre.

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Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Sin que yo supiera nada, mi hermano Víctor se había puesto en contacto con mi esposa y entre ambos planearon lo que sería una de las mejores sorpresas de mi vida.

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Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Me llevó al menos una hora recuperarme, momento en el que llamé a mi hermano para agradecerle su gesto que fue y sigue siendo inestimable para mí.

Os pido disculpas por tan amplia introducción, pero quería justificar mis lágrimas por este reloj. Sin embargo, ya es tiempo de hablar un poco de esta hermosa pieza.

Sobre Omega creo que no hay mucho que decir: una de las “grandes”, la favorita de muchos y eterna rival de la marca de la corona. Sus relojes han ido a la Luna, han ido al fondo de los océanos y han sido utilizada por el agente secreto (ficticio) más famoso de la historia…

De la historia del Seamaster, debemos citar que nació en 1948 y es actualmente el modelo más longevo dentro del catálogo de Omega, además de ser sin duda alguna el más exitoso, diría yo.

Si queréis adentraros un poco más en la larga historia del Seamaster, os invito a leerla en el siguiente enlace.

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Fuente: Dominio público.

La referencia del reloj es la 166.010. En el archivo de Omega vemos que este modelo se denomina Seamaster “Special” y supuestamente aparece en el catálogo en 1962.

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Fuente:
https://www.omegawatches.com/es-es/watch-omega-seamaster-special-ce-166-0010

Aunque es difícil determinar con exactitud el año de producción del reloj de mi papá, creemos que es de la segunda mitad de la década de 1960, coincidiendo con esta información de la marca.

La caja es de acero inoxidable chapada en oro.

Su tamaño es de 35 mm de diámetro, pequeño para los estándares actuales, pero totalmente apropiado para la época. También lo convierte en un tamaño perfecto para lo que debería ser actualmente un reloj formal. Su longitud (“lug-to-lug”) es de 43 mm y la medida entre asas es de 18 mm. El grosor apenas llega a los 10 mm.

Toda la caja, así como el fino bisel, tiene un acabado pulido. Aunque muestra algunas señas del paso del tiempo, se encuentra en bastante buen estado. La corona también es dorada, aunque sospecho que no es la original. No está firmada y por lo que he podido investigar, debería estarlo. La imagen del archivo de Omega que mostré más arriba lo confirma, entre otras cosas.

El fondo de la caja es roscado y lleva el logo del hipocampo característico de la colección, acompañada por la palabra “SEAMASTER” y el símbolo de Omega.

Si hay algo increíble en este ya extraordinario reloj, es su dial.

Originalmente de color negro, con el paso de los años se ha convertido en una mezcla de negros y dorados que en verdad me deja sin palabras. El dial ha desarrollado lo que los aficionados llamamos un “dial tropical” tras sufrir un proceso de decoloración causado por el paso del tiempo aunado a diversos factores, como la exposición a la luz y la humedad.

Es un proceso interesante. Leyendo un poco he encontrado que, aunque se supone que las pinturas usadas en los diales eran resistentes a los rayos UV, algunas perdían esas cualidades con el paso del tiempo y el resultado puede apreciarse en muchos relojes vintage. Además, en algunos casos, esta variación puede ser considerada un factor que le da aun más valor a una pieza.

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Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Los indicadores son aplicados de color dorado y con forma de bastón, el de las 12 h siendo doble. Se omite el de las 3 h para dar cabida a la complicación de la fecha, mostrada en una ventana enmarcada, también en dorado. La fecha se presenta en negro sobre fondo blanco. Entre los indicadores principales, podemos ver pintados pequeños indicadores para los minutos/segundos. Las agujas de las horas y los minutos son tipo Dauphine. Tienen señas de haber contenido algún material luminiscente (seguramente tritio), pero en la actualidad sólo quedan espacios vacíos. La aguja de los segundos es de tipo estilete.

En el dial encontramos pocas inscripciones. Debajo de las 12 h vemos el símbolo de la marca y debajo del mismo las impresiones “OMEGA” y “AUTOMATIC”. A las 6 h encontramos la palabra “Seamaster”, con la misma fuente que aun podemos ver en los relojes modernos de esta colección. Por último, añade “Swiss Made” bajo el marcador de las 6h.

El dial se encuentra protegido por un cristal acrílico original donde se puede ver el símbolo de Omega, característico en dichos cristales.

En el corazón de este reloj late un calibre automático Omega 562 (la ficha del reloj en el archivo de Omega indica que también equipó el 565).

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Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Dicho calibre oscila a una frecuencia de 19.800 vph (2,75 Hz), cuenta con 24 rubíes y ofrece una reserva de alrededor de 50 horas. Como era típico de la época, no ofrece ajuste rápido de fecha. Este calibre se usó entre 1958 y 1969.

El interior de la trasera encontramos la referencia del modelo.

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Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Cuando recibí el reloj, venía con una elegante correa de lagarto de color negro que le había puesto mi hermano. Como suele ser mi costumbre, ya le he hecho varios cambios con el fin de hacerlo lucir algo más casual.

Desde que empecé a tomarme esta afición más en serio hace unos tres años, he tenido el gusto y la suerte de tener muchos relojes.

Muchos llegan, se quedan un rato y luego se van. Otros se quedan por periodos más prolongados. Luego ya, hay algunos que llegan para siempre y este es el caso del reloj de mi papá. Si me preguntaseis en este momento cuál me quedaría de tener que venderlos todos para quedarme con un único reloj, sin duda sería este. Sólo espero que Dios me de muchos años de vida para poder seguir disfrutando de este reloj, pero en el momento de mi partida, deseo que este reloj sea una herencia para mi hija y, por qué no, las generaciones que vengan después de ella.

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Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Espero hayáis encontrado emotivo mi relato. Imagino que algunos de vosotros hasta os podáis sentir identificados.

Algunos piensan que esta afición se basa exclusivamente en números y valor económico, pero para mí el verdadero valor de las piezas son las emociones y recuerdos que nos transmiten y hacen revivir. Con este Seamaster, siento que una parte de mi papá me acompaña en la muñeca.

5 comentarios en «El Reloj Que Me Hizo Llorar: Omega Seamaster 166.010»

  1. Preciosa historia y un reloj espectacular. 😉 Yo también comparto algunas de las cosas que mencionas en el artículo. Por ejemplo, también vendí el reloj que me compré por mi 40 cumpleaños, porque no me terminaba de satisfacer al cien por cien. También, al igual que tú, el reloj más especial que tengo es el Omega Seamaster de mi padre (Omegamatic en mi caso). Por todo esto entiendo perfectamemte estos sentimientos que relatas aquí. Enhorabuena por el reloj y por recuperar la relación con tu hermano. 🙂

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