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Diver Watches: Omega Marine

@javierreloj y @admin

En este segundo artículo de la serie Diver Watches vemos el Omega Marine, el que a día de hoy podríamos considerar como el primer reloj diver de la historia.

Corrían los años 30, cuando el comandante Yves Le Prieur fue capturado en una imagen submarina, equipado con dos elementos que se convirtieron en muy poco tiempo imprescindibles para el buceo moderno, a saber: un equipo autónomo de respiración submarina y el Omega Marine.

El comandante Yves Le Prieur con su Omega Marine.
© Capitán Jacques-Yves Cousteau y Frédéric Dumas, 1957.
Fuente:
https://www.safonagastrocrono.club/diver-watches-introduccion/

¿Pero, quién era este intrépido buzo?

Yves Paul Gaston Le Prieur (1885-1963) fue un aventurero e inventor y siguiendo los pasos de su padre oficial de la Armada Francesa. Le Prieur, que había servido en la armada destinado en el lejano oriente (Japón), ya dio a conocer allí sus dotes inventivas, creando en 1909 un planeador tripulado con el que consiguió volar unos 200 m a una altura de 10 m. Quizás ahora pueda resultar baladí, pero Le Prieur fue la primera persona en conseguir despegar un avión en suelo japonés. Sus dotes con la gente, su eminente inteligencia y su capacidad para los idiomas, hicieron que le nombrasen adjunto en la embajada francesa de Tokio.

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Fuente:
https://www.ctie.monash.edu.au/hargrave/le_prieur.html

El terrible escenario de la Primera Guerra Mundial también sirvió de plataforma para vislumbrar los inventos de nuestro protagonista. Uno de ellos tomó especial relevancia: un lanzacohetes especialmente diseñado para ser montado en un avión y que se iba a usar (de manera muy efectiva) para abatir globos de observación alemanes. Estos primeros cohetes para el combate aire-aire y que fueron bautizados como “cohetes Le Prieur“, tuvieron su puesta de largo en el año 1916 durante la batalla de Verdún. En la siguiente imagen los podemos apreciar con todo detalle.

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Fuente:
https://www.ctie.monash.edu.au/hargrave/le_prieur.html

En el campo de la aviación cabría destacar otro invento de Le Prieur: “le Navigraphe”, que se trataba de un corrector de vuelo y fue utilizado en la primera travesía aérea del desierto del Sahara en 1925.

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Fuente:
https://alainfelixdenis.wordpress.com/2014/08/05/oiseau-blanc-ou-pl8-amnagement-poste-de-pilotage/

Pero el invento de Le Prieur que más nos importa a nosotros y que revolucionó el mundo del buceo es el del aparato de respiración autónoma submarina.

Durante el año 1925, se celebró en París la Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes. Como nos podemos imaginar, una mente tan clara como la de nuestro protagonista no se iba a perder tamaño evento. A Le Prieur le llamó poderosamente la atención, la demostración que realizó un buzo (Maurize Fernez) dentro de una de las piscinas del recinto. Fernez enseñó al público un sistema de respiración submarina en el cual había trabajado años atrás y del cual tenía patente.

El sistema era muy simple, pero ingenioso: un extremo de la manguera albergaba una boquilla en forma de “T” con una válvula de retención y el otro un escape “pico de pato”, siendo la respiración natural del buzo suficiente para aspirar y luego exhalar el aire en la tubería a través de las válvulas. Pero este ingenioso sistema sucumbía a la presión; más allá de un metro de profundidad, o como máximo un metro y medio, respirar en la tubería se volvía imposible debido a la presión del agua que comprime el pecho. Fernez se da cuenta rápidamente de que se debe suministrar aire al buceador a una presión suficiente para equilibrar la presión del agua y la profundidad del buceador. A su sistema, agregó una bomba de aire manual Michelin (del tipo que se usaba para inflar neumáticos de automóviles) para inyectar aire en la manguera, así como alicates de punta de buzo para evitar la entrada de agua y gafas protectoras para proteger los ojos y permitir la visión subacuática. El aire se bombea continuamente a lo largo de la manguera y a través de la válvula de la boquilla, equilibrando así la presión en la boquilla y la del agua a una profundidad determinada. El buceador puede respirar de este flujo de aire sin dificultad. Este sistema proporcionaba al buzo una mayor libertad de movimientos que las antiguas escafandras tradicionales, pero aun así todavía dependía del suministro de aire en superficie.

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Maurice Fernez probando su equipo en el Sena. Circa 1912.
Fuente: Dominio público.

El equipo presentado por Fernez en la exposición universal, presentaba unas ligeras variantes respecto al original. Se dotó al buzo de una manguera más larga (45 m) y se sustituyó la bomba Michelin por una más grande y potente operada por dos hombres desde la superficie. La máscara de goma también fue rediseñada en función de la profundidad que alcanzase el buzo. Le Prieu, impresionado por el trabajo de Fernez, se puso en contacto con él, le relató su idea de crear un respirador totalmente autónomo y juntos se pusieron a trabajar en él.

Así, en 1926, Le Prieur y Fernez presentaron su nuevo equipo de buceo. En lugar de la manguera larga conectada a una bomba en la superficie, el aire (comprimido a 150 bares) se proporciona de una botella Michelin que se ajusta en el pecho o en la espalda del buzo. Esta botella proporciona un flujo continuo de aire a la boquilla Fernez. La presión se puede ajustar manualmente mediante un regulador de presión (diseñado por Le Prieur). También consta de dos manómetros, uno para la presión del tanque y otro para la presión de salida. Acaba de nacer el primer sistema práctico de auto-inmersión que libera al buceador de todo contacto con la superficie, dotándolo de una movilidad nunca antes imaginada en el incipiente mundo del buceo. Este equipo se denominó dispositivo “Fernez-Le Prieur”. Posteriormente, Le Prieur abandonaría las gafas, el clip nasal y el pico de válvula unidireccional de Fernez. Los reemplaza con una máscara facial completa de su invención, directamente conectada a la botella.

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Equipo de respiración totalmente autónomo de Le Prieur.
Fuente: Dominio público

Evidentemente, este nuevo sistema supuso un cambio radical para los pioneros del buceo moderno ya que dotaba de mayor libertad de movimientos y una completa autonomía a los debajo del agua (muy pronto fue adoptado por la Armada Francesa), con la salvedad que se hizo imperioso por parte del buzo tener un control preciso del tiempo de inmersión como ya vimos en nuestra primera entrega.

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Imágenes de Le Prieur probando su nuevo equipo en las piscinas de Tourelles en París, circa 1926.
Fuente:
http://ecole.nav.traditions.free.fr/officiers_leprieur_yves.htm

Si volvemos a fijarnos en la imagen con la que abríamos este recorrido, podemos apreciar (remarcado en un círculo rojo) que Le Prieur llevaba un reloj en la muñeca, que como ya advertimos, se trataba del Omega Marine.

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Fuente: Dominio público.

En 1932, Omega lanzó la referencia 679, que se convirtió en lo que podríamos afirmar como el primer reloj de pulsera diseñado para ser utilizado debajo del mar, es decir: el primer reloj diver de la historia.

Obviamente, relojes de pulsera resistentes al agua ya se habían manufacturado y comercializado antes de la aparición del Omega Marine. Estos relojes en su mayoría se desarrollaron con patentes ya comprobadas e implementadas en relojes de bolsillo y fueron puestos a prueba en los lodazales de las trincheras durante la primera guerra mundial. Un buen ejemplo de ello podría ser el reloj “Submarine” fabricado por Tavannes Watch Co. El Submarine ya contaba con una corona y tapa traseras roscadas y con juntas de caucho que le conferían mucha impermeabilidad. Se dice que su nombre proviene de un encargo que le realizaron dos oficiales de la Royal Navy, que cumplían servicio en el grupo de submarinos de la Armada, al mayorista Brook & Son. Al parecer, estos quedaron tan satisfechos por los resultados, que Brook & Son mandó fabricar más unidades (realizadas por Tavannes) y comercializarlas, tal como advierte este anuncio de 1917.

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Fuente:
https://www.vintagewatchstraps.com/waterproof.php

En la siguiente presentación podemos ver un magnifico ejemplar de reloj “Submarine” y apreciar sus detalles técnicos, como la incorporación de juntas de caucho en la corona y en su tapa trasera. No podemos dejar de subrayar que este equipamiento es mucho más práctico para la impermeabilidad que el que lanzó Rolex con su caja Oyster casi una década después y del que se le otorga el honor de ser el primer reloj de pulsera impermeable, pero ya vemos que no fue así. El que desee profundizar más sobre la historia de los primeros relojes impermeables le recomiendo que lea el monumental artículo que el Sr. David Boettcher redactó sobre este apasionante tema.

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Fuente:
https://www.vintagewatchstraps.com/waterproof.php

Pero volvamos a nuestro protagonista. Como ya hemos afirmado, el Omega Marine se puede considerar como el primer reloj “diver” de la historia. Efectivamente, no es lo mismo un reloj diver (diseñado para aguantar mucha presión y que sea estanco) que un reloj impermeable. El Marine fue el primer reloj testado para soportar grandes profundidades (aunque fuese después de su lanzamiento). Así, en 1936, un Omega Marine fue hundido a una profundidad de 73 m en el lago Léman durante 30 minutos. En mayo de 1937, el laboratorio suizo de relojería en Neuchâtel certificó que el Omega Marine podía soportar una presión de 13,5 atmósferas, o el equivalente a una profundidad de inmersión de 135 m. Para intentar comprender este logro, veamos su diseño.

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Fuente: Dominio público

El Omega Marine contaba con un diseño de Louis Alix muy simple, pero efectivo. El reloj iba engastado dentro de una caja hermética ajustada a presión. Esta caja, junto a la caja del reloj (ambas de acero inoxidable) seguían una línea curva, tal como se puede apreciar en la patente. Sin embargo, cabe destacar que los ejemplares conocidos de la referencia 697 son rectilíneos. La caja interior (donde se alojaba el mecanismo) iba sellada con una junta (en un principio de cuero). Esta, a su vez, se deslizaba en el interior de la caja hermética y quedaban unidas mediante un clip. A medida que se sumergía el reloj a más profundidad, la presión en el interior de la caja permanecía estable, mientras que la ejercida en el exterior servía para sellar y mantener firme el clip, asegurándose así la impermeabilidad deseada. Así mismo, la caja exterior contaba con un grueso cristal de zafiro, más resistente que el cristal mineral para soportar la presión en las profundidades.

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Imagen de la patente creada por Louis Alix nº 146310, para el conjunto de cajas estancas del Omega Marine.
Fuente:
https://www.vintagewatchstraps.com/waterproof.php

En esta presentación lo podemos ver de manera más grafica.

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Fuentes:
https://montrespubliques.com/new-1minute-reads/a-deep-dive-into-the-omega-marine
https://www.lemuseonline.com/watches-for-sale/omega/2031-omega-marine-ref-ck-679.html

Como podemos apreciar en la galería superior, los primeros ejemplares del Omega Marine equiparon el calibre manual 19.4TI. En este caso, la corona se situaba a la 12 h y no fue hasta el año 1943 que se equiparon con los calibres automáticos (bumper) 28.10 y 30.10. El brazalete estaba realizado en piel de foca, ya que se suponía era más resistente a la corrosión del agua que el cuero normal. El cierre del brazalete era muy peculiar, con la particularidad de ser extensible y ajustable. También se realizaron modelos con brazalete de acero inoxidable y hasta con caja de oro. En su época, el Omega Marine resulto ser un reloj muy costoso de fabricar y poco práctico para el día a día, ya que se tenían que desacoplar las cajas para poder darle cuerda. Resultó ser un reloj caro, destinado a un público que lo iba a utilizar en el medio marino para el que se creó.

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Fuente: Dominio público.

No es de extrañar pues que Le Prieur lo escogiese para sus actividades submarinas y que le debió de servir para poder controlar los tiempos de duración de sus botellas de oxígeno, pero no fue el único.

Charles William Beebe (1877-1962) fue un naturalista y aventurero norteamericano, autor de varias publicaciones y al que se recuerda por batir el récord de inmersión en una batisfera en el año 1932, alcanzando una impresionante profundidad de 906 metros.

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Fuente:
https://sites.google.com/site/cwilliambeebe/Home

A Beebe se le atribuye erróneamente la invención de la batisfera con la que consiguió este récord de inmersión. Esta fue diseñada y creada por el inventor Otis Barton, con la colaboración de la Watson-Stilman Hydraulic Machinery Company. Beebe formó parte del equipo en las inmersiones para datar la fauna marina que pudiesen visionar a través de la escotilla. La batisfera estaba constituida por una esfera de acero con 1,42 metros de diámetro interior y un peso de 2.250 kg. Contaba con tres pequeñas ventanas de 20 cm de diámetro. Ésta carecía de medios propios de propulsión y funcionaba suspendida de un cable de acero de mil metros de longitud, junto con un conducto por donde pasaban un par de cables telefónicos y dos cables eléctricos que alimentaban un reflector para alumbrar el exterior. En su interior se alojaba un tanque con cloruro de sodio para absorber el dióxido de carbono que exhalaban los dos tripulantes que la ocupaban. Estos disponían de unas seis horas de autonomía, con el oxígeno suministrado por sus equipos de respiración.

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Fuente: Dominio público.

Entre los meses de mayo y junio de 1930, llegaron a realizar más de 30 inmersiones, con unas primeras pruebas iniciales donde alcanzaron una cota media de 245 m de profundidad. El 11 de junio de 1930, lograron batir un primer récord de inmersión al alcanzar los 430 m. El récord absoluto lo consiguieron el 11 de agosto de 1934, alcanzando una profundidad máxima de 902 m.

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Fuentes:
Dominio público
https://sites.google.com/site/cwilliambeebe/Home

Y aunque no hay una imagen donde se pueda apreciar con verdadera nitidez, el reloj elegido por Charles William Beebe para que le acompañase a sus inmersiones en el océano y poder controlar el tiempo transcurrido dentro de la batisfera parece ser que no fue otro que nuestro protagonista, el Omega Marine. Esta es quizás la imagen más clara que hemos podido encontrar de Beebe llevando consigo un reloj. En un visionado de film de la época, se ve claramente a Beebe manipulado la escotilla de la batisfera, pero el reloj tiene la caja redonda…

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Fotografía del Dr. William Beebe y la batisfera de hierro de dos toneladas frente a San Jorge, Bermudas, el 11 de agosto de 1934. El Dr. Beebe y Otis Barton acababan de regresar de un descenso de 2510 pies bajo el nivel del mar. The Illustrated London News. 1934. Página 329.
Fuente: Dominio público.

Sea como fuese, el trabajo iniciado por estos intrépidos aventureros (no exento de muchísimos peligros) y el trabajo realizado por Louis Alix y Omega para crear el primer reloj realmente sumergible, marcó el camino a seguir para generaciones venideras en el campo del buceo y de la horología, pero esto ya lo iremos viendo en las siguientes entradas…

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3 comentarios en «Diver Watches: Omega Marine»

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