Presentación Eza: Esencia Vintage

@calibre321

Las micro-marcas, por lo general, están en clara desventaja en lo que respecta a rebuscar en su catálogo para reeditar viejas glorias. O quizás no, como en el caso de Eza, un viejo nombre de la relojería alemana resucitado en el 2016.

Nota del editor: 
Este artículo está escrito por @calibre321 (Robi). Apareció por primera vez en su blog calibre321.com el 22/1/2021. Reproducimos, con permiso, una versión traducida, editada y ampliada para poder llegar al público de lengua española.

Introducción

Parte de lo que atrae a los entusiastas de los relojes y desde luego a los coleccionistas son las historias. Acontecimientos históricos o hazañas heroicas (ya sean verídicos o ficticios) a menudo se asocian con ciertos relojes, como si el reloj en sí fuera de alguna manera responsable del logro. Rolex y el Everest… Omega y el vuelo espacial tripulado… Y de forma menos mediática Longines y el primer vuelo transatlántico de Lindbergh.

El reciente resurgir de todo lo “retro-vintage” ha provocado la reedición de muchos relojes. Podéis estar seguros que los fabricantes han aprovechado al máximo el tirón comercial de esta moda.

Fuente: https://ezawatches.com/

No voy a criticar esta práctica. Soy tan víctima del hechizo de la historia de un reloj como cualquier otro coleccionista. ¿Un Aquastar Deepstar me acerca a Jacques Cousteau? ¿O un Alsta Nautoscaph me retrae a la época de Tiburón? La respuesta es siempre no, pero compraría estos ejemplares en parte debido a estas asociaciones… ¡Ay! Qué débiles somos…

Toda esta introducción para demostrar que la mayoría de las micro-marcas están en desventaja en este segmento tan de moda. Estas nuevas marcas aun no han hecho historia. A menos que, por supuesto, se traten de marcas resucitadas recientemente, como las mencionada Aquastar, Alsta o Eza, la marca que nos incumbe hoy.

Fuente: https://ezawatches.com/

Fundada por Hermann Becker en 1921, Eza Watches tenía su base en Pforzheim en la Selva Negra alemana, un centro relojero y joyero durante más de dos siglos. En 1979, en quizás el peor momento de la “crisis del cuarzo”, Eza Watches cerró sus puertas tras 58 años de éxitos.

Fuente: https://watch-wiki.org/images/e/ee/Hermann_Becker.jpg

En el 2016, el joven empresario holandés Adriaan Trampe desempolvó la historia de la marca Eza y la resucitó.

Trampe, a diferencia de los fundadores de muchas otras micro marcas, es relojero. Estudió el oficio durante cuatro años en Schoonhoven (Holanda) antes de lanzarse como emprendedor estableciendo su propia empresa. También estudió económicas y tenía experiencia laboral relevante, tras pasantías en una empresa de joyería y relojería y una valiosa experiencia en un centro de servicio de Rolex. En pocas palabras, Trampe había tocado ambos lados de la industria relojera: el técnico y el comercial.

Fuente: https://ezawatches.com/

Lo que necesitaba era un relato.

Fue entonces cuando Trampe se topó con Eza. El antiguo fabricante (Hermann Becker KG) tenía palmarés produciendo calibres manufactura, cuyos detalles podéis ver en este enlace. También producía sus propias agujas y diales. Pero más que nada, la marca obtuvo popularidad por sus cajas de alta calidad resistentes al agua.

Los Tres Modelos

Si bien Trampe adquirió el nombre de la marca, no venía acompañado de nada más, ni inventario antiguo, ni fornitura, ni esquemas de las piezas de antaño. Pero con la ayuda de su amigo Chip Yuen de Aevig Watches, Trampe se basó en señas de diseño de los divers originales de Eza (como sus característicos índices de rayas) para desarrollar el Sealander, el primer reloj de la nueva era

En una fiesta privada presentó el reloj. Esa misma noche vendió suficientes ejemplares para financiar el siguiente paso. Eza había renacido.

Fuente: https://ezawatches.com/

El Sealander es un diver de 41 mm por 14,2 mm de grosor que ofrece 300 m de resistencia al agua y equipa un calibre ETA 2824-2, al igual que el resto de los relojes de Eza.

El Sealander ahora es una línea compuesta de nueve modelos, incluyendo versiones en bronce y con acabado DLC (carbono como diamante) negro. Los precios del Sealander van desde €595 hasta €759 más IVA, e incluyen un rollo para almacenar relojes, una correa NATO extra y una herramienta para cambiar correas.

Desde el lanzamiento del Sealander, la marca ha añadido dos modelos adicionales.

El primero de ellos es un reloj de piloto de 41 mm de diámetro por 13 mm de grosor de clara inspiración Flieger, denominado Air Fighter. Es un reloj tres agujas con el característico triángulo de orientación a las 12h, con una resistencia al agua de 50m. Eza ofrece cuatro variaciones del Air Fighter cuyos precios van desde €599 hasta €649 más IVA. De nuevo, incluye un estuche, una correa NATO adicional y una herramienta.

Fuente: https://ezawatches.com/

El segundo de estos nuevos modelos es el Vintage 1972. Es precisamente la historia que hay detrás del modelo 1972 la que solidifica el vínculo de la marca con su difunto homónimo.

A través de Internet, Trampe se enteró de un coleccionista australiano que podía venderle un diver original de Eza, reloj que adquirió y se convirtió en la base de la primera reedición de la marca.

El 1972, como todos los relojes de Eza, es un epítome de elegancia vintage. A primera vista, incluso se podría pensar que se trata de una pieza NOS (“new old stock” o inventario antiguo sin uso). Dicho esto, si bien su diseño ha sido fuertemente influenciado por el original, el 1972 es un reloj moderno.

Destaca su esfera, con sus distintivos índices de rayas, repitiendo el mismo patrón de los de antaño. La caja forjada de acero inoxidable 316L ha sido ampliada hasta los 39,5 mm de diámetro (un tamaño ideal, en mi opinión) por 13 mm de grosor. Está coronada por un cristal de zafiro abovedado y cuenta con el insert del bisel fabricado en material cerámico. El nuevo reloj lleva la corona roscada y es resistente al agua hasta los 200 m. Se ofrece por €689 más IVA, incluyendo un estuche, una correa Tropic adicional y una herramienta para cambiar correas. En resumen, ofrece el aspecto “retro” tan deseado, pero tiene las especificaciones contemporáneas para usarlo donde toca.

Eza también ha lanzado una versión limitada (a 100 unidades) del 1972 que es exactamente fiel al reloj original y que cuesta lo mismo, es decir €689 más IVA. Esta versión mide 35,8 mm de diámetro por 11,3 mm de grosor. Se presenta con esfera negra o azul, a elección del comprador. Equipa un plexi abombado y la marca, como dotación, ofrece un cristal de repuesto con cada compra, al igual que el estuche, la correa tipo Tropic y la herramienta que se suministran con la versión estándar. Sin embargo, esta versión se trata más bien de una pieza ornamental que utilitaria, pues su resistencia al agua se ve reducida a sólo 30 m.

Conclusiones

Acorde con el nexo vintage que unifica la colección de la marca, los relojes de Eza están diseñados a la antigua, empezando por dibujos bidimensionales. Posteriormente se realizan modelos tridimensionales. En Suiza, el propio Adriaan Trampe supervisa los prototipos de caja, dial, índices y manecillas. Sólo después de probar y usar el reloj durante varias semanas “da luz verde” a la producción.

Nadie ha escalado el Everest con una Eza… O viajado al espacio con un reloj de la marca… Por aquí no van los tiros… Pero al resucitar esta marca perdida, Trampe ha establecido una conexión con los relojeros del pasado. Ha retomado una historia en la que un escritor titubeó y él se ha atrevido a escribir el siguiente capítulo. Y aunque no falta agudeza de márquetin en esta decisión, también evidencia gran respeto. El 1972, por ejemplo, es un “homenaje” en el verdadero sentido de la palabra a la fabricación de relojes de buceo de hace medio siglo. Es un pedazo de historia olvidada que recobra vida. Y eso, en sí mismo, es una historia bastante interesante.

Fuente: https://ezawatches.com/

Eza ya está de vuelta en Pforzheim, Alemania, donde todo comenzó en 1921. En un pequeño taller, relojeros locales ensamblan los componentes y ajustan los movimientos suizos a seis posiciones para proporcionar una mayor precisión. Después de una pausa de treinta y siete años, los relojes Eza son, una vez más, “Made in Germany”.

Fuente: https://ezawatches.com/our-story/

La fuente de las imágenes es la propia marca, obtenidas a través de recursos de prensa, su sitio web y solicitudes personales.

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