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Hora Decimal, Revolucionaria O Republicana

@aviation_watch

¿Qué hora es? me pregunta alguien. Pues dependerá de la convención adoptada para medir el tiempo. Confío entenderéis mejor este concepto después de ver la extraña etapa vivida durante la Revolución Francesa, cuando se impuso el Calendario Revolucionario y la hora decimal. Un periodo cuando algunos perdieron la cabeza literalmente y otros figurativamente.

En primer lugar, veamos un reloj de la época de Isaac Droz que muestra tanto la hora estándar como la hora decimal y la fecha revolucionaria.

Fuente:
https://www.watchesandculture.org/forum/en/decimal-time-the-revolution-that-never-was/

¿Qué hora es?

La hora, en principio, se puede medir de muchas maneras. Dicho esto, la tradición tiene muchísimo peso y suele determinar qué tipo de presentación tiene aceptación.

Quisiera desviarme un poco para ponernos en materia. Veamos la primera frase de “1984” de George Orwell.

“Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece”. 

1984, parte primera «El gran hermano te vigila», George Orwell

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Portada de la primera edición británica (Secker and Warburg,1949).
Fuente: Dominio público.

¿Qué motivó esta primera frase de esta novela tan afamada y quizás más actual que nunca?

Aunque hoy en día el uso del formato 24 h o “militar” está bastante extendido, este no era el caso a finales de la década de 1940. Por ello, da la impresión de que esta primera frase pretendía llamar la atención. Además, la elección del “13”, normalmente asociado con la mala suerte en muchas culturas occidentales, no parece aleatoria. Quizás Orwell sólo pretendía añadir un detalle más a la atmósfera distópica de su relato, pero el personaje principal, Winston Smith, describe la hora “tradicional” como anticuada. La imposición/adopción de un nuevo modelo para el calendario o la hora ha sido común tras episodios revolucionarios, siendo quizás el caso francés de finales del s. XVIII el mejor ejemplo de ello.

Nos va a ir muy bien para esta entrada entender que las 12 horas que solemos ver en las esferas de nuestros relojes vienen de muy, muy lejos.

El ciclo del día y la noche es una manera natural y lógica de “medir” el tiempo, su base fundamental podríamos decir. En la antigüedad, el Sol podía seguirse durante el día para determinar la hora y un tanto de lo mismo con la Luna o las estrellas por la noche.

Pero ¿cómo llegamos hasta la convención tan generalizada hoy en día de 12 horas en cada uno de estos periodos naturales?

Para entenderlo debemos remontarnos hasta Mesopotamia y las matemáticas babilónicas. 2.000 años AC, se desarrolló el sistema sexagesimal (base-60). ¿Por qué 60? Pues por su divisibilidad por 1, 2, 3, 4, 5, 6, 10, 12, 15, 20 y 30. De hecho, es el número entero más pequeño divisible por todos los enteros del 1 al 6. De aquí parten muchas cosas sobre las que ni siquiera pensamos hoy en día: desde las fracciones (si os interesan las matemáticas) hasta los 360º de un círculo, con sus subdivisiones de minutos y segundos de arco, cada uno de ellos la 1/60 parte de su predecesor. Dividir por 60 viene de lejos, vaya.

¿Y por qué 12 horas para representar el día y la noche? Para entender esto nos tenemos que desplazar a la civilización egipcia y el arraigo del sistema duodecimal en esa cultura.

La base-12 era útil porque permitía contar fácilmente con una mano.

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Fuente:
https://medium.com/@jothibasuofficial/why-there-are-24-hours-in-a-day-and-60-minutes-in-an-hour-b670879cbe99

De esto derivarían mucho más tarde las unidades inglesas: los peniques y los chelines (de 12 peniques) y por supuesto las “docenas” de huevos.

Los egipcios utilizaban relojes de sol para saber la hora diurna. Dividían el día en 10 horas, añadiéndole otra “hora” para representar el alba y una última para el crepúsculo, llegando así hasta el total de 12 horas.

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Fuente:
https://www.archaeology.org/issues/99-1307/artifact/935-egypt-limestone-sundial-valley-kings

Con el tiempo, los relojes de sol egipcios incorporaron una barra en forma de “T” para poder calibrar mejor las distintas horas del día según la altura del Sol.

Por otro lado, las horas nocturnas inicialmente se contabilizaban en base a la aparición sobre el horizonte de distintas constelaciones, basándose de nuevo en 12 observaciones. Más tarde, se introducirían relojes de agua para calibrar las horas nocturnas.

A pesar de los distintos intentos de “calibrar” las horas en lo que podríamos denominar los inicios de la cronometría, por lo general éstas no tenían una duración fija debido a los cambios de las estaciones. Esta situación obviamente no bastaba para los grandes astrónomos griegos, obsesionados con entender mejor el universo. Fue Hiparco de Nicea el primero en concebir las “horas equinocciales”, al proponer la división de un día en 24 horas iguales. Para ello se basó en el sistema sexagesimal de los babilonios. Propuso que el día (el ciclo diario del Sol) fuese considerado como una circunferencia de 360º, pudiéndose así dividir en partes (horas) de igual duración.

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Hiparco de Nicea.
Fuente: Dominio público

Debemos recordar que la relación entre el “tiempo”, el día solar y la astronomía viene regida por la naturaleza misma. Esta relación se observa en muchos fenómenos. Por ejemplo, una milla náutica se corresponde con la distancia (en el ecuador) de la rotación de un minuto de arco del planeta, es decir 1/60 de grado (por ende, un punto fijo en el ecuador se desplaza esta distancia cada 4 segundos de tiempo debido a la velocidad de rotación del planeta). A su vez, un nudo equivale a desplazarse una milla náutica en una hora.

A pesar de la propuesta tan lúcida de Hiparco, los romanos no adaptaron este sistema. De hecho, si bien sus días se dividían en 12 horas, éstas tenían una duración variable a lo largo del año. Sus noches, por otro lado, se dividían en cuatro vigilias.

No fue hasta la invención del reloj mecánico en el s. XIV que se generalizó la división del día en horas de igual duración.

Las Horas

La hora decimal es una de muchas maneras alternativas de medir el tiempo y de presentar la hora.

Tenemos la hora binaria, de indudable interés matemático y computacional, pero de muy difícil lectura por lo que su adopción es mínima, aunque algunos relojes para “frikis” la utilizan.

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Fuente:
https://en.wikipedia.org/wiki/Binary_clock

Otros sistemas alternativos también se usan mucho, aunque también es cierto que normalmente ni nos percatamos de ello. Por ejemplo, el Hexclock del Javascript (uno de los lenguajes de programación más populares en los navegadores que utilizamos para visualizar la web) se basa en el sistema hexadecimal (base-16).

En otros sistemas computacionales la hora se calcula en base a las unidades de tiempo que han transcurrido desde algún punto de referencia en la línea del tiempo. Por ejemplo, el UNIX Time añade segundos desde el 1 de enero de 1970 y el FILETIME de Microsoft añade múltiplos de 100 ns (nanosegundos) desde el 1 de enero de 1601. Ambos sistemas son variaciones de la hora métrica y ofrecen indudables ventajas computacionales, aunque estas desaparecen al intentar usar estos sistemas en la vida real. El principal problema al que se enfrenta cualquier sistema métrico es que los 84.600 segundos que tiene un día (84.601 cuando se añaden segundos bisiestos) no son divisibles por 10.

Si bien los avances nos han llevado hasta poder cronometrar decimalmente las subdivisiones de los segundos (décimas, centésimas, milésimas…), la hora decimal (base-10) en sí nunca ha conseguido despegar.

Dicho esto, a lo largo de la historia se han visto varios intentos de utilizar el sistema decimal para presentar la hora. Tres de ellos son especialmente destacables.

En primera instancia tenemos la hora china tradicional, usada hasta el año 1645. El día se dividía en 12 horas dobles (shí). A su vez, el día también se dividía en 100 unidades conocidas como Kè, o 6.000 unidades todavía más pequeñas llamadas fēn. Este sistema es especialmente curioso por combinar las bases decimal, duodecimal y sexagesimal.

Obviamente también destaca la hora decimal que apareció durante de la Revolución Francesa de finales del s. XVIII, aunque hablaremos extensamente de ella en el siguiente apartado.

Por último, debo citar el esfuerzo del Grupo Swatch en 1988 por resucitar la hora decimal. El Swatch Internet Time reemplazaba las horas y los minutos por 1.000 partes del día solar denominadas “beats” o latidos. Cada “beat” representaba por tanto 1 minuto y 26,4 segundos (86,4 segundos) en tiempo “estándar”. La hora se presentaba como “beats” desde la medianoche anterior: por ejemplo, 248 “beats” representaba 248/1.000 de un día, algo más de las 5 horas y 57 minutos.

El Swatch Internet Time pretendía ser universal y basarse en la hora en Biel, proponiendo con ello el abandono de los husos horarios. En este sentido representaba competencia directa con la hora UTC (tiempo universal coordinado, o la hora en Greenwich sin ajustes DST). La hora UTC es en la actualidad el principal estándar de tiempo por el cual el mundo regula los relojes y el tiempo.

2:50, Día De La Pera, 3 De Brumaire, Año II De La Era Francesa

Un decreto del 5 de octubre de 1793, efectivo desde el 24 de octubre del mismo año, introdujo el calendario revolucionario francés (o republicano), basado en el sistema decimal.

Se aplicó retrospectivamente en su inicio, empezando la “nueva era” el 22 de septiembre de 1792.

En 1792, se convocó una comisión para desarrollarlo. Distinguidos partícipes fueron el matemático Gilbert Romme, apoyado por los astrónomos Joseph Jerôme de LalandeJean-Baptiste Joseph Delambre y Pierre-Simon Laplace. Los nombres de los meses y días se le atribuyen al poeta Fabre d’Églantine.

Todos recordaremos, más o menos, los aspectos más destacables de la Revolución Francesa: la aristocracia derrocada, la iglesia prohibida y la gente decapitada. Los “sans-culottes” empoderados y una transformación social y cultural de un alcance inimaginable. El nuevo orden buscaba eliminar cualquier rastro del Antiguo Régimen, incluido su calendario. Esas divisiones del día en 24 horas, los meses en semanas de 7 días y el año en meses de duración dispar… ¡Qué irracional! ¿Y qué decir de los nombres de los meses haciendo honor a los dioses de la antigüedad o los días al santoral? Todo fuera…

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Fuente: Dominio público.
https://en.wikipedia.org/wiki/French_Republican_calendar

El nuevo calendario continuó teniendo 12 meses, aunque todos ellos de 30 días. Se agruparon en cuatro estaciones organizadas en torno a los solsticios. Los meses adoptaron nuevos nombres asociados con las condiciones climatológicas típicas del mes. El primer mes del año, “Vendémiaire”, comenzaba en el equinoccio de otoño, alrededor del 22 de septiembre en el calendario gregoriano.

Otoño (terminación -ario, -aire):
Vendimiario (Vendémiaire, del latín vindemia, ‘vendimia’), a partir del 22, 23 o 24 de septiembre.
Brumario (Brumaire, del francés brume, ‘bruma’), a partir del 22, 23 o 24 de octubre.
Frimario (Frimaire, del francés frimas, ‘escarcha’), a partir del 21, 22 o 23 de noviembre.

Invierno (terminación -oso, -ôse):
Nivoso (Nivôse, del latín nivosus, ‘nevado’), a partir del 21, 22 o 23 de diciembre.
Pluvioso (Pluviôse, del latín pluviosus, ‘lluvioso’), a partir del 20, 21 o 22 de enero.
Ventoso (Ventôse, del latín ventosus, ‘ventoso’), a partir del 19, 20 o 21 de febrero.

Primavera (terminación -al):
Germinal (del latín germen, ‘semilla’), a partir del 20 o 21 de marzo.
Floreal (Floréal, del latín flos, ‘flor’), a partir del 20 o 21 de abril.
Pradial (Prairial, del francés prairie, ‘pradera’), a partir del 20 o 21 de mayo.

Verano (terminación -idor):
Mesidor (Messidor, del latín messis, ‘cosecha’), a partir del 19 o 20 de junio.
Termidor (Thermidor, del griego thermos, ‘calor’), a partir del 19 o 20 de julio.
Fructidor (del latín fructus, ‘fruta’), a partir del 18 o 19 de agosto.

Como podemos ver, la mayoría de los meses usaron neologismos derivados de palabras similares en francés, latín o griego. La vena poética de Fabre d’Églantine es evidente en las terminaciones, que coinciden a modo de rima según la estación.

Para llegar a 365 o 366 días del año astronómico, se añadieron los días necesarios designados al final de cada año y se designaron como fiestas nacionales. El Año Nuevo se celebraba normalmente el 21 de septiembre según el calendario gregoriano.

Los meses, a su vez, se dividieron en tres “décadas” de diez días cada una. Se usó bastante menos imaginación a la hora de darles nombre: primidi, duodi, tridi, quartidi, quintidi, sextidi, septidi, octidi, nonidi y décadi.

Para los días del año se adoptaron nombres de plantas, minerales, animales (en los días terminados en 5) o herramientas (en los días terminados en 0). Si es de vuestro interés, los podéis ver todos en el siguiente enlace.

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Fuente: Dominio público.

Como podréis imaginar, recordar los nombres de cada día era tarea imposible. Como mucho, la gente recordaba que era el enésimo día de la década (primera, segunda o tercera) de cierto mes, digamos “Vendémiaire”.

Pero, este diseño sí que ofrecía una clara ventaja sobre el calendario gregoriano. El día de la década siempre coincidía con el del año siguiente. Por ejemplo, de haber nacido el 6º día de “Vendémiaire”, un “sextidi”, siempre cumpliríamos años en un “sextidi”. Es más, de haber existido en aquel entonces los calendarios de pared, nunca hubiese hecho falta cambiarlos.

El mismo decreto del 5 de octubre de 1793 también impuso la hora decimal. A partir de entonces, los días se dividieron en diez horas, cada una con 100 minutos de 100 segundos.

¿Qué? Pues lo que reza el título de este apartado. La mañana del 24 de octubre de 1793, los ciudadanos de la recién establecida República Francesa, de cualquier estamento, se despertaron en una nueva era.

Imaginad que eran las 6 de la mañana, es decir pronto para poder llegar a la primera fila y ver la guillotina en acción. Pero ahora eran las 2:50. Y ya no era jueves 24 de octubre, sino el 3 de Brumario (el Día de la Pera) en el Año II de la Era Francesa. (Notad el uso irracional de números romanos para designar los años.)

Si queréis intentar pasar de hora estándar a decimal, o viceversa, tenéis tres maneras de hacerlo: usando papel y boli (o una calculadora), descargándoos alguna aplicación al móvil, o utilizando la interesante herramienta en línea que ofrece la marca Svalbard. Y si os interesa saber en qué día estamos del Calendario Revolucionario, lo podéis consultar en este otro enlace.

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Decimal Clock para Android.
Fuente: https://www.safonagastrocrono.club/

Un decreto del 9 de febrero de 1794 invitó a científicos y relojeros a dar soluciones prácticas para promocionar el nuevo calendario republicano y la hora decimal.

Sin embargo, el concurso apenas tuvo repercusión y la idea tampoco triunfó entre el gran público.

Para los relojeros, la solución tampoco es que fuese excesivamente complicada. Una de las opciones era añadir un segundo dial o sector para indicar la hora decimal, como vimos en el ejemplar al principio de este artículo. Otra opción era meramente sustituir las marcaciones en un reloj de 24 horas, o uno de doce horas ligeramente modificado para que la aguja de las horas completase una sola revolución cada día. La aguja de los minutos sí debía ser ralentizada (había 1.000 minutos al día en el sistema decimal y 1.440 en el sistema estándar).

Svalbard nos proporciona algunas interesantes imágenes de relojes de este tipo de la época.

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Fuente:
https://svalbard.watch/pages/about_decimal_time.html


Una excepción a esta norma fue un reloj producido por Abraham-Louis Breguet, quien curiosamente huyó de París a Ginebra precisamente debido a la Revolución Francesa. A pesar de ello, concibió un impresionante reloj de mesa decimal. Está descrito en extenso detalle en este documento.

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Fuente:
https://www.frick.org/exhibitions/clocks/breguets_desk_watch

Más alla de mostrar la hora estándar por un lado y la decimal por otro, el reloj adoptó una visión copernicana del sistema solar. Aunque a finales del s. XVIII ya era universalmente aceptado que la Tierra giraba alrededor del Sol y sobre sí misma en sentido antihorario, las agujas de los relojes seguían girando en el sentido opuesto, reflejando el aparente desplazamiento del Sol alrededor de la Tierra en el hemisferio norte. La realidad, sin embargo, es precisamente la opuesta.

Breguet abordó este desafío de una manera típicamente novedosa. En lugar de utilizar dos agujas, como en los relojes tradicionales, su reloj decimal usaba una única aguja que giraba en sentido horario, desplazándose sobre dos anillos. El interior marcaba las horas decimales y saltaba en sentido antihorario cada diez minutos decimales. El anillo exterior de los minutos permanecía estacionario y los minutos decimales los marcaba la aguja según completaba una revolución. Por último, el pequeño segundero decimal indicaba los 100 segundos de cada minuto.

Considero especialmente curioso que el reloj decimal más interesante jamás creado fuese elaborado por alguien afectado tan directa y adversamente por la Revolución Francesa.

Con todo, la hora decimal nunca tuvo aceptación popular y el decreto que requería la adaptación de los relojes a este nuevo sistema se suspendió en abril de 1795, aproximadamente un año y medio tras ser introducido.

Además, fracasada la Revolución y con Napoleón ya auto-declarado “Emperador”, se abandonó el calendario revolucionario en 1806, tras “hacer las paces” Francia y el Vaticano. El sistema tuvo un breve renacer durante la Comuna de París de 1871, pero no se supo nada más de él.

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Fuente:
https://es.wikipedia.org/wiki/Comuna_de_Par%C3%ADs

¿Por Qué Fracasó?

La hora decimal usa la misma base para dividir el tiempo como para representarlo. Con ello, la hora decimal facilita mucho los cálculos. 3 horas son 300 minutos o 30.000 segundos. No da a confusión y no hay que buscar en Google para saberlo. Si recordáis de vuestra infancia/juventud los problemas que sumaban o restaban “horas : minutos : segundos”, en el sistema decimal podemos evitar las conversiones múltiples de sexagesimal a duodecimal.

Pero el calendario republicano tenía un gran defecto. La insistencia en empezar el año en el equinoccio de otoño implicaba ciertas complicaciones para calcular los años bisiestos. No merecen un comentario detallado en esta entrada, pero el patrón predecible del calendario gregoriano no era repetible.

Además, la implantación del nuevo calendario y la hora decimal se enfrentó a muchos problemas prácticos.

Si bien la unificación en torno al sistema métrico de unidades y medidas (sobremanera de peso y volumen) apoyó el comercio en toda Europa, adoptar una hora y una fecha distintas a todos los demás países provocó todo lo contrario. Además, ¿por qué cambiar todos los relojes existentes cuando funcionaban perfectamente? Luego estaba el tema de las décadas de diez días. El trabajador descansaba el décimo día (y medio en el quinto). Esto definitivamente no agradó al populacho. Y claro, la desaparición de los domingos posiblemente representó un gran cambio cultural, demasiado difícil de asimilar. A pesar de la utopía revolucionaria, gran parte del ritmo de vida en aquel entonces se regía por los servicios religiosos de ese día y otras fiestas mayores de inspiración religiosa.

En resumen, la hora decimal no cuajó, seguramente porque somos seres de costumbres. Pero espero que este artículo os haya motivado a meditar sobre nuestro sistema actual. Es cierto que los minutos y los segundos tienen un vínculo directo, aunque no perfecto, con el ritmo de rotación del planeta. Cada cuatro minutos, la Tierra rota un grado. A su vez, 60 segundos representan 15 minutos de arco de rotación. Sin embargo, el número de “horas” que tiene un día no es más que una convención. Podría ser perfectamente otro número de la serie sexagesimal. Dos, tres, cuatro o seis horas en el día serían divisiones igual de lógicas. Tres, de hecho, quizás sería lo que más se acerca a nuestro ritmo vital, teniendo en cuenta aspectos biológicos, laborales y sociales, por ejemplo.

Pero si en Mesopotamia hace 4.000 años hubiesen adoptado el sistema decimal, digamos que se hubiese dividido el círculo en 100 grados de 100 minutos de arco cada uno, otro gallo cantaría.

Imagino que yo no veré un cambio de convención en mi vida, pero llegará, de eso estoy seguro. Sólo espero que no caigan cabezas cuando se introduzcan los siguientes cambios.

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La persistencia de la memoria, Salvador Dalí,1931.
Fuente:
https://www.moma.org/collection/works/79018

2 comentarios en «Hora Decimal, Revolucionaria O Republicana»

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